02 julio 2026


Filosofía y estética

Nicolás Luis Fabiani


Nota: el presente texto ha sido confrontado con el artículo original y el de su publicación. Se presenta aquí con las debidas correcciones realizadas en base al original. Los números entre corchetes corresponden a las páginas de la publicación.


Referencia bibliográfica de este artículo:


Fabiani, Nicolás Luis (2026) Somatoestética: propuesta para nueva disciplina. En: Gabriella Bianco (Coordinación) En Diálogo, pp. 283-290. Mar del Plata, Editorial Martin. ISBN: 978-987-543-265-9.


Somatoestética: propuesta para nueva disciplina


Mi relación con la Estética se concreta en 1993. A partir de cuándo se me nombra a cargo de la cátedra de esa disciplina, para la recién organizada carrera de Filosofía (Fac. de Humanidades, UNMdP). Prontamente tuve que ponerme a la altura de semejante responsabilidad. Me aventuré en temas tradicionales sobre la estética: su historia, los filósofos que habían considerado que su sistema no estaba completo sin una reflexión sobre esa disciplina, aquellos que creían pertinente reflexionar sobre las artes y quienes pretendían indagar acerca d e lo bello y la belleza, su esencia.

Pronto comprendí que esas largas especulaciones llegaban a culminar en: “Lo bello es…” o, peor aún, concluir que, “sobre gustos no hay nada escrito”. Kant y Hegel fueron hitos culminantes en mis lecturas y en mis clases. Y también un callejón sin salida. Umberto Eco señaló: “Este libro parte del principio de que la belleza nunca ha sido algo absoluto e inmutable, sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el país…” ¿Relativismo? Eco no duda: “se nos podrá acusar de relativismo, como si quisiéramos decir que la consideración de bello depende de la época y de las culturas. Y esto es exactamente lo que pretendemos decir.” (Eco: 2004, 14)

Por fin un día me encontré con el concepto de aisthesis. Todo partió de la distinción, que estableció el filósofo italiano Luigi Pareyson, entre estética y poéticas. Respecto de la estética, esta distinción me llevó a recuperar la palabra aisthesis, que proponía el filósofo alemán Alexander G. Baumgarten. El concepto aparece en su tesis doctoral Meditationes de nonnullis ad Poema pertinentibus (1735) (traducido al español como Reflexiones filosóficas acerca de la poesía); retomado entre 1750 y 1758, fecha en que publicó su Aesthetica, en dos volúmenes.

Por cierto no era mi intención sostener, como propone el autor, la gnoseología, como integrada por dos partes: la estética, o gnoseología inferior, a la que le corresponde lo sensible como su esfera, y la lógica, o gnoseología superior, cuyo campo lo constituye el conocimiento intelectual. Pero sí me proponía recuperar la atención al aporte de nuestros sentidos y a las percepciones. Así, la aisthesis ocupó buena parte de mis reflexiones al tiempo que, relacionado con un enfoque sistémico, comencé a centrar mi atención en el campo de lo biológico [B] (suelo poner entre corchetes estos “subsistemas”) [p. 284] y de lo cultural [C]. Este último dedicado precisamente a lo que Pareyson había distinguido como poéticas.

Un paso más adelante fue mi encuentro con la neuroestética. Casi fue un lugar común otorgar el título de iniciador de esas, por entonces, nuevas orientaciones a Semir Zeki, en la década del ’80. Ahora bien, como señalé en más de una oportunidad, bien vale consignarlo a modo de provisional balance del camino que he recorrido. Me interesé por la biología, un enfoque “macro”, diría. Más tarde observé como todo empezó a teñirse de neuro: neurología, neuromarketing, neuroestética, etc. “La era del neuro todo”, como titula Guillermo Nogueira, en dos volúmenes, esta invasión neuro.

Fue un llamado de atención. Porque, tiempo atrás había pensado que el cerebro no es todo. Hay otros órganos en nuestra constitución. No hay una neurona que me anuncie “esto es bello” (y dudo que otras personas la tengan). Mi experiencia me decía que debía contar con todo mi cuerpo. Cierto día, en mi infancia, me llevaron a escuchar una banda de música. Estuve ubicado al lado de un impresionante bombo (para mi pequeña estatura). Cada vez que intervenía en algún pasaje de la obra no sólo escuchaban mis oídos; mi pecho vibraba, mi cuerpo todo recibía aquellos mazazos sobre el parche.

Mucho más tarde -una simpleza, pensé- si me atacaba un dolor de muelas en pleno concierto, la solución era un dentista, más allá de esos bellos sonidos. Quiero decir que si un dolor o molestia súbita me atacaba, eso me impediría disfrutar de ese concierto. Tan simple como eso. ¿Acaso me dolía el cerebro? No por cierto. Así las cosas, al mismo tiempo, también leía acerca de los sistemas (Bertalanffy, Luhmann). Y así me encontré con obras de Mario Bunge, filósofo, argentino, profesor en la Universidad McGill, Canadá. “Toda cosa concreta es un sistema o forma parte de un sistema”, afirma. Entonces, me dije, el sistema neural está en relación con el sistema visual, el auditivo, el digestivo, etc., etc.

Más recientemente concebí el concepto de “somatoestética” (y no somos muchos, por lo que sé). “La somatoestética -escribí recientemente- refiere al cuerpo humano, al organismo, un sistema biopsicológico en el que se procesan estímulos y reacciones ante ellos.” (Fabiani: 2025)

Distingamos. Desde mi punto de vista lo bello, la belleza, pertenecen a la reflexión cultural. Y como bien dice Umberto Eco, son conceptos relativos. Porque hay culturas, en plural, y los consensos sobre esos conceptos difieren hasta de persona a persona. Un escollo insalvable si atendemos a una cierta y pretendida “universalidad”. Lo estético, desde el punto de vista sistémico tendrá que ver, estará en relación, con lo bio-psicológico, con la economía, con la política y con la cultura.

Si ustedes pensaban que la estética, lo estético, podría resolverse con el “me gusta, no me gusta”, no digo que se equivocaran. Quizá respondían solamente a su propia cultura, conocimientos, gustos. Esto posibilita una breve [p. 285] apertura a esta complejidad que me preocupa.

Podría comenzar afirmando que la somatoestética va mucho más allá de la reflexión sobre las artes. En mis escritos traté de separar la Estética, en tanto un espacio de la filosofía referida al Arte, o, por mejor decir, a las artes, con minúscula y en plural. A partir del concepto de aisthesis, como señalé, un punto de referencia planteado por Baumgarten, a mediados del siglo XVIII, he venido realizando sucesivos aportes con consideraciones sobre las sensaciones, las percepciones. La Estética liberada de la Filosofía, la neuroestética. Un enfoque sistémico y, más cercanamente, la somatoestética, que no desecha en absoluto el subsistema [C], cultural, el más tradicional. punto de vista sistémico. Un camino recorrido del que dan cuenta mis trabajos expuestos en congresos y publicaciones.

Por cierto no es éste el lugar para desarrollar una teoría ni para realizar o analizar experimentos. Sólo se trata de proponer algunos interrogantes (nuevos o no tanto) a partir

de enfoques no tan tradicionales, sin pretensión, aquí, de profundizar en ellos. Escribía en una ponencia presentada recientemente. (Fabiani: 2024) “El espectador procesa, no sólo reacciona.” Aquí puede sumarse el oyente y, más aún, el ser humano en tanto atiende a (o padece) su relación con el ambiente o con su propio soma (cuerpo): procesa. Luego, se suceden sus conductas y las consecuencias importan. Conductas, procesos, que se manifiestan interna y externamente, aunque esto último, en ambos casos, la mayoría de las veces, pase inadvertido, no consciente (no que estén en algún lugar denominado inconsciente).

Este artículo propone la somatoestética como una posible nueva disciplina. Un tema que, como dije, vengo abordando desde hace ya un tiempo. Parece audaz, pero no es así. En lo que me concierne, no creo que pueda proponer algo más que esbozar el camino. Hay mucho por investigar en esta dirección.

La somatoestética refiere, como digo, al cuerpo humano, al organismo, un sistema biopsicológico en el que se procesan estímulos y reacciones ante ellos. Dicha somatoestética se manifiesta, como campo de estudio, en un sistema social, caracterizado por Mario Bunge, por componentes biopsicológicos, culturales, económicos y políticos. Este enfoque sistémico pretende apartarse de la Estética, de las consideraciones sobre la Belleza, de la Filosofía del Arte tal como fue planteada a lo largo de una historia por demás difundida y conocida.

Esto no significa desconocer todo aquello que venían tratando quienes se ocupaban de la Estética, lo Bello, la Belleza, desde el subsistema cultural, y aun de la neuroestética, algo propio del subsistema biológico. Ambos, subsistemas que remiten a campos diferentes: el cultural [C] y el biopsicológico [Bp.]. La somatoestética implica una mayor complejidad más allá de los límites aceptados- para distinguir actividades artísticas o para un enfoque [p.286] basado únicamente en el cerebro (o el sistema nervioso). Su campo de incumbencia es tan amplio que permite abarcar vastamente los procesos perceptivos. Algo que implica un profundo campo de investigación que aquí solamente se pretende avizorar. Una nueva disciplina (dicha somatoestética) que estudiaría, desde una perspectiva biopsicológica y sistémica (económica, política, cultural), cómo superar los límites tradicionales de la estética y la filosofía del arte. Un amplísimo campo inter y transdisciplinario que rehúye las simplificaciones y el reduccionismo. Tómense como simple ejemplo los interrogantes que surgen de la relación entre estos subsistemas: entre el biopsicológico y el cultural; ambos y el económico (por indicar alguno: la comercialización de los productos artísticos (cualquiera de las artes pero, notablemente el cine y la televisión, los videojuegos, la publicidad, el diseño industrial, etc.). Y, evidentemente, los antedichos y el subsistema político (la política cultural, la política económica, la política sanitaria vistas las consecuencias de promoción de entretenimiento, la discriminación de grupos sociales, etc.). Como dije antes, campos inter y transdisciplinarios, puesto que la propuesta abarca mucho más que los saberes individuales.


Biosistemas


Aquí propongo algo un poco más restringido. Voy parafrasear e indagar un poco más acerca de un trabajo publicado muy recientemente. Somos biosistemas.1 Dicho así, podemos ensayar un enfoque sistémico atendiendo a aquello que refiere al organismo. Me refería entonces a lo siguiente: a) “los organismos son quimio-sistemas auto-controlados y semi-abiertos” (Bunge, Epistemologia: 102) o “los organismos son cosas y, más particularmente, sistemas concretos.” (Bunge, Tratado de filosofía, Vol. 4: 2012, p.124); b) somos biosistemas, a la vez que formamos parte de un sistema social que incluye los mencionados subsistemas [E] económico, [P] político, [C] cultural.

Veamos algunos de los problemas que suponen, o podría interesarnos explorar considerando los siguientes interrogantes: ¿Influyen las sensaciones, las percepciones, las emociones en nuestros organismos? Obvio, diríamos, y problema resuelto. En realidad debemos analizar el problema que esa pregunta propone. ¿Cuánto sabemos de las sensaciones, las percepciones, las emociones? ¿se trata de un problema directo causa- efecto? ¿Dados determinados estímulos (x) la respuesta será (y)? Esto presupondría que una y todas las personas, actores, espectadores, (seres humanos) responderían de la misma manera (estímulo-respuesta).

Entonces ¿por qué -valga como ejemplo-, para algunos las películas de terror son adictivas en tanto que otras personas las rechazan? Si determinados estímulos influyen, ¿cómo?; ¿qué consecuencias se desprenden de esa influencia? Las manifestaciones podrían ser evidentes, ¿pero cuáles son [287] los complejos procesos que esas manifestaciones (consecuencias) podrían poner al descubierto, cuáles sus consecuencias a corto y largo plazo? Éstas son de la mayor importancia, estimo, tanto en el nivel individual como social.

Si las sensaciones, las percepciones, las emociones influyen, ¿qué conocemos de los complejos procesos neurales, de su físicoquímica, de sus mecanismos? ¿Qué de los pensamientos y las emociones que se generan? Reitero, ¿cuáles son los procesos y las consecuencias, próximas y lejanas, de esas influencias? ¿Cómo se comunican las neuronas?

No es fácil abordar un biosistema, más aun considerando todas las disciplinas que encaran los estudios -correspondientes y, por supuesto, no sólo la neurología. Entonces, como se planteó anteriormente, ¿deberemos ser capaces de abarcar todas esas disciplinas? Prácticamente sería imposible. Sí es posible tener en cuenta esta complejidad para no caer en afirmaciones tan absolutas como tradicionales: “lo bello es…”, “tal emoción es provocada por…”, “el artista quiso expresar...”, etc., etc., y el uso de estético/a en su condición de adjetivo, para calificar todo aquello considerado valioso, bello, o cualquier otro juicio. ¿Acaso tenemos claro cómo procesamos lo que procesamos?

Otra cosa sería pretender que suspendamos todo juicio acerca de lo que culturalmente consideramos Belleza, Bello, etc. Sobre todo si pensamos en culturas, convenciones, consensos, marcos de referencia a los que habitualmente recurrimos. Me permito insistir,

Se trataría entonces de otro punto de vista, el cultural, otro subsistema. Así, pues, insisto, de dos subsistemas distintos: el biopsicológico y el cultural. El primero abordable desde la somatoestética. El cultural, el de las artes por ejemplo, más tradicionalmente abordado desde disciplinas tales como la Historia, la Filosofía, la Sociología… Y los otros subsistemas.


Consecuencias


Se advierte sobre la naturalización de ciertas respuestas especialmente en temas como violencia estética y emociones negativas. Aquí se critica la estética tradicional y su enfoque, tradicional en términos de la belleza/fealdad, proponiendo en cambio un análisis más amplio que incluya impactos psicosomáticos y sus relaciones sistémicas.

Peligros. En muchos casos, cosas que consideramos archisabidas. O, quizá peor, como solemos decir, “naturalizadas”. Se trata más bien de apelar a la responsabilidad ante los bio-sistemas que somos. Recientemente publiqué artículos sobre violencia estética y los procesos perceptivos desencadenados por agresiones de un amplio espectro: visuales, auditivas, táctiles… O combinaciones de ellas, dado que en muchas intervienen experiencias previas con las que se recombinan.

Actualmente ampliaría lo antedicho con respecto a las emociones. Miedo [p. 287], terror, tristeza, violencia… Desde el punto de vista de la somatoestética es imprescindible considerarlas/los en cuanto al riesgo de la afectación de las conductas a través de las más diversas situaciones (agresiones verbales, físicas), las provocadas por los espectáculos, las noticias periodísticas, etc..

Es sabido que quienes conciben los distintos espectáculos (o también “entretenimientos”) nos exponen (y nos exponemos) a sus propuestas amables, divertidas, entretenidas, terroríficas, violentas, y siempre un largo etc. Los sentidos alcanzados (individual o conjuntamente), los espacios en que se desarrollan dichos espectáculos, el tiempo que consumen y los ritmos que emplean o proponen, indudablemente desencadenan procesos psicosomá- ticos que no siempre acceden a nuestra consciencia. Demás estaría decir que algunos han sido concebidos adrede para provocar dichos procesos, lo cual constituye, si la intención es aviesa, un peligro cierto.

No son una novedad estos planteos, pero sí lo es la propuesta somatoestética; tanto desde el punto de vista biopsicológico como el de su relación con los otros subsistemas. Lejos estamos de conocer todos los procesos neurales (de ahí, más recientemente, el surgimiento de la neuroestética; pero más cerca, quizá, de las correspondencias somáticas). Y ni que decir, de desprendernos de una Estética concebida como filosofía del arte, enrolada en disquisiciones, reiteraciones interminables sobre qué es el Arte, la Belleza, etc., o, peor aún, proponiendo Estética por Ética. O, por otra parte, el uso común del adjetivo estético/a con carácter valorativo (estético/antiestético).

Cabe decir que podría reducirse el enfoque a dos puntas (y en la reducción hay un cierto

peligro): en primer lugar la investigación biopsicológica [Bp], sistémica ella misma (biología y psicología, en relación); en segundo lugar, el enfoque sistémico, las relaciones ya mencionadas entre los subsistemas económico [E], político [P], cultural [C]. ¡Menuda tarea!


A modo de conclusión


Propongo, para finalizar, breves menciones sobre dos autores: uno de ellos “descubierto” recientemente -Richard Shusterman-, el otro -Enrique Dussel-, frecuentado desde larga data.

El primero de ellos aún en proceso de ahondar en su conocimiento. Ante todo señalaría una diferencia en la denominación de esta propuesta disciplina. Shusterman adopta “somaestética” para su abordaje. Por mi parte, “somatoestética”, siguiendo denominaciones más “tradicionales” (sistema somatosensitivo, somatología, somatometría, somatoemocional, etc., etc.; diferente, asimismo, de somatoestesis, pero compartiendo el mismo prefijo). Por otra parte, aun cuando comparto, hasta donde conozco, algunas propuestas del autor, el proviene del pragmatismo; en mi caso sigo el enfoque sistémico propuesto por Mario Bunge quien, por otra parte, critica al pragmatismo.

Shusterman, al parecer, no abandona la consideración de la belleza y la [p. 289] relación con las artes. Creo haber dejado claro que lo bello y las artes se corresponde con el subsistema [C] cultural, con todo lo que esto implica de diverso respecto del subsistema [Bp] biosicológico, lo que aplica la distinción entre ciencias fácticas y ciencias sociales (Bunge). En resumen: pretendo liberar a la somatoestética de los tradicionales lazos con las artes (Hegel y la Filosofía del arte) y despreocuparla de los juicios de valor sociales y culturales, abordables, en principio, según dos conceptos: convención y consenso.

De acuerdo con el segundo de los filósofos mencionados, Enrique Dussel, si, como señala, la ética, desde el punto de vista de la economía tiene que ver en primera y última instancia con la VIDA (y es lo que le da sentido, a la economía, por supuesto), no menos tienen que ver con la VIDA la política y la cultura. ¿Qué cabe decir, respecto de la somatoestética? ¿En dónde encontrarían sentido, si no? Éste es ya un planteo ético.2

Ahora bien, desde el punto de vista de una Estética de la Liberación, como propone el filósofo, estimo deslindar incumbencias: belleza y artes tienen su lugar en el subsistema cultural, aunque no están confinadas al mismo. La consecuencia importante que surge es que así la liberación resulte más profunda. Nadie queda excluido, marginado. Más allá de obvias diferencias, somos seres humanos, compartimos esta condición. El enfoque somato-estético resulta así más liberador, no hay ya razas superiores, o culturas que puedan prevalecer sobre otras. Por utópico que parezca, las riquezas materiales, intelectuales, las diferencias políticas quedarían superadas.

Así pues, reitero algo que alguna vez señalé: la somatoestética surge como una herramienta para comprender la complejidad de estas experiencias integrando múltiples disciplinas y evitando simplificaciones. Su enfoque de tal modo ampliado permite analizar impactos tanto individuales como sociales destacando, además, su inobjetable relevancia respecto de la salud psicosomática.

Por lo tanto, de ahí surge la importancia de investigar cómo los cambios medioambientales, culturales, económicos y políticos, afectan (no en forma individual exclusivamente) dicha salud psicosomática, también en el orden social. Así, la estética, no ya sólo filosofía del arte (enfoque cultural), dejará de ser una especulación considerada ociosa, como en más de una vez lo fue, tanto como lo fueron las artes.


Bibliografía


-Bunge, Mario (2002) Epistemología. México, Siglo XXI editores, s.a, 3ª edición.

-Bunge, Mario (2012) Tratado de Filosofía. Ontología II: Un mundo de sistemas. Vol. IV. Barcelona, Editorial Gedisa,

-Bunge, Mario (2009) Tratado de Filosofía. Semántica II: Interpretación y Verdad. Vol. II. Barcelona, Editorial Gedisa,

-Dubatti, Jorge (2023) “Territorios de las/los espectadores”, publicado en el Nº 16 de IECE. Revista Digital, diciembre.

-Dubatti, Jorge (2018). “Pensar a los espectadores de teatro”. En IECE. Revista Digital, Mar del Plata, Instituto de Estudios Culturales y Estéticos, III, 6 (diciembre), 3-6. http://iece-argentina.weebly.com

-Dussel, Enrique (1998) Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión. Madrid, Editorial Trotta, S.A.

-Dussel, Enrique (2001) Principios éticos y economía. (En: México, Signos filosóficos, núm. 6, julio-diciembre, 2001, 133-152)

-Eco, U. (2004) Historia de la belleza. Barcelona, Random House Bompiani, S.A.

-Fabiani, Nicolás Luis (2025) “Somatoestética: ¿una nueva disciplina?. IECE Revista Digital N°19 – Julio 2025

-Fabiani, Nicolás Luis (2024) “Somatoestética. Para una conciencia ampliada de la expectación”. IECE Revista Digital N°18 – Diciembre 2024

-Fabiani, Nicolás Luis (2023) “Aportes para una somatoestética. Su relación con las artes” IECE Revista Digital N°15 - Julio 2023

https://iece-argentina.weebly.com/uploads/5/7/2/4/57241255/iece_revista_15_%C3%BAltima_versi%C3%B3n.pdf

-Fabiani, Nicolás Luis (2023) “Violencia estética. Nuevas reflexiones.”

https://www.academia.edu/114808299/Violencia_estetica_Nuevas_reflexiones

-Fernández Gómez, Rosa (2015) Richard Shusterman: pensar desde el cuerpo, de la estética pragmatista a la somaestética. (En: Laocoonte. Revista de Estética y teoría de las artes. Univ. De Valencia: VOL. 2 • Nº 2.

-Gutiérrez Alcalá, Roberto (2023) “Intercepción y propiocepción: los otros sentidos que tenemos” https://www.gaceta.unam.mx/interocepcion-y-propiocepcion-los-otros-sentidos-que-tenemos/#:~:text=La%20interocepción%20nos%20permite%20percibir,también%20capta%20información%20no%20visceral%2C

-Nogueira, Guillermo (2024) La era del neurotodo II. B.A., Miño y Dávila, editores.

-Pinel, John P. J. (2007) Biopsicología. Madrid, Pearson Educación, S.A.

-Shusterman, Richard (2012) Thinking through the Body: Essays in Somaesthetics. New York, Cambridge University Press.



El autor. Mag. Fabiani, Nicolás Luis. Prof. En Letras (UNLP). Magister en Historia del Arte (Univ. Poitiers); D.E.A. Estudios Ibéricos e Iberoamericanos (Univ. de Poitiers). D.E.A. en Filosofía (Barcelona). Ejerció como titular de las cátedras de Estética y de El arte en la Cultura (UNMDP); Historia del Arte (UNICEN). Prof. Conservatorio Provincial de Música “Luis Gianneo” de Mar del Plata. Fue Investigador categorizado y Director del GIE (Grupo de Investigaciones Estéticas, UNMDP). Fundador del IECE (Instituto de Estudios Culturales y Estéticos)

[p.290]


Referencia bibliográfica de este artículo:


Fabiani, Nicolás Luis (2026) Somatoestética: propuesta para nueva disciplina. En: Gabriella Bianco (Coordinación) En Diálogo, pp. 283-290. Mar del Plata, Editorial Martin. ISBN: 978-987-543-265-9.

1Para leer más sobre Biosistemas ver Bunge (2012), Además, bibliografía actualizada.

2“El criterio material vida humana es absoluto, y todo modelo, argumento, sistema económico constructivo o crítico debe tenerla como referencia última.”

25 junio 2026

PAZ

 



Esta entrada pertenece a L. A. Aranguren Gonzalo, publicada en el Diccionario de Pensamiento Contemporáneo ( DicPC), Madrid, San Pablo: 1997,  pp.   871-877  https://docer.com.ar/doc/10sn81

 

PACIFISMO DicPC

Existe un uso vulgar del término pacifismo, que expresa el conjunto de actividades que una o varias personas realizan, encaminadas a conseguir la /paz. Esta apreciación deriva del pacifismo entendido como corriente de acción, en orden a hacer la paz. Ahora bien, para tener una visión más completa de este vocablo, es preciso profundizar más en el sentido del término paz. Occidente es heredero de la pax romana, entendida como orden social y jurídico impuesto desde el poder; desde esta perspectiva, la paz se ha caracterizado por ser la cara opuesta de los conflictos bélicos, y de ahí ha nacido el pacifismo como la contestación más o menos organizada contra las /guerras. Las insuficiencias de contenido que muestra esta manera de entender el pacifismo obligan a rescatar el sentido original del mismo. Para ello, beberemos de las fuentes orientales y de la tradición judeocristiana.

I. FUENTES DEL PACIFISMO.

1. La tradición filosófica oriental. a) La Filosofía china. Mo Ti entiende el pacifismo desde la perspectiva del /amor universal (Kien ngai), que hace frente al dominio del egoísmo, fuente de todo mal y generador de apropiaciones indebidas. El pacifismo de Confucio se inscribe en el ámbito del amor a la vida, en todas sus manifestaciones, alcanzando en el hombre su máxima expresión. Pacifismo será el espejo del verdadero /humanismo, y el amor al /prójimo la base de toda moral. Por su parte, Mencio establece la afirmación de que el hombre es bueno por naturaleza. El pacifismo será, ante todo, la tarea educativa de hacer salir a la luz y que fructifiquen las buenas disposiciones y capacidades humanas, en orden a la humanización de su entorno. Por último, LaoTsé impulsa el retorno a la naturaleza, situándose frente a las leyes que limitan y empobrecen la acción humana; entiende el pacifismo desde la vertiente del dominio de las propias pasiones y la visión inteligente de los efectos de las acciones violentas: con las guerras se conquistan cosas insignificantes, en comparación con los recursos internos insospechados de cada persona. En resumen, la filosofía china precede a Occidente en muchas de las ideas pacifistas que hoy se defienden; ha sido la primera en propagar el /amor universal, la igualdad entre los hombres, la conciencia como motor de la conducta y la renuncia a la violencia (Víctor García).

b) Hinduismo. El pacifismo hinduista brota de su negación a toda clase de violencia (ahimsa) y su absoluto respeto hacia toda forma de vida humana, animal o vegetal. Gandhi será'quien personifique en este siglo el ahimsa, transformándolo en acción personal y comunitaria, liberadora de la violencia que nace de la injusticia. Gandhi obrará el milagro de aunar en su persona el sumo respeto hacia la vida y la tolerancia hinduistas con el amor al enemigo cristiano, con lo que convertirá el ahimsa en principio regulador de un /talante y de una manera de ser: el pacifismo. Este talante ofrecerá dos caras complementarias: una, amable, mansa y no-violenta; la otra, rebelde contra la injusticia, audaz e intolerante frente a la violencia. El pacifismo de Gandhi se orienta hacia la /liberación del hombre; no encierra el ahimsa en una suerte de /virtud monacal, que asegure exclusivamente la paz interior, sino que la propone como modo de conducta necesaria para vivir en sociedad. Su no-violencia se sitúa no contra la violencia, sino más allá de esta, superándola. La pretensión de Gandhi al encabezar el movimiento de independencia de la India frente a Gran Bretaña es la liberación de su país no sólo con el objetivo de formar un nuevo Estado con personalidad jurídica propia, sino con la intención de configurar una auténtica fraternidad entre gentes de distintas etnias, credos e /ideologías. El hinduismo, en especial en la persona de Gandhi, hace de la paz la tarea de constituir una /fraternidad universal con todo lo vivo.

2. La tradición judeocristiana. En esta tradición no se menciona el término pacifismo: aludiremos al significado de la paz como concepto clave. En el Antiguo Testamento el término que más frecuentemente se emplea para designar la paz es shalom. Este vocablo alude a la noción de totalidad, plenitud o bienestar integral que alcanza todos los ámbitos de la vida humana personal, social y política. Complementariamente, designa el estado del hombre que vive en armonía con la naturaleza, consigo mismo y con Dios. Más tarde, el profetismo proyectará una visión histórica de la paz situándose frente a los que se oponen al proyecto liberador de Dios; en esta línea utópica se enmarca la paz mesiánica; los cielos nuevos y la tierra nueva constituyen la expresión de la necesaria transformación que erradicará los distintos tipos de violencia; será la nueva expresión de la paz.

Con la persona de Jesús la paz se visibiliza en dos clases de signos que han de vivirse en tensión dialéctica: en primer lugar, la actitud de mansedumbre, de no-/violencia activa, de superación del ojo por ojo judío, de perdón y amor al enemigo; pero, en segundo lugar, ese mismo amor al enemigo se expresa también en rebeldía frente a la injusticia, en lucha activa contra los distintos tipos de violencia. El pacifismo de Jesús no intenta vencer sino convencer, buscando no la victoria de uno sobre otro, sino la doble victoria: la propia y la del /otro. Es un pacifismo que desea romper la lógica interna de la violencia, caracterizada por la destrucción.

Podríamos concluir parcialmente afirmando que la paz, desde las tradiciones orientales y judeocristianas que nos preceden, constituye la suma de todas las virtudes, de modo que el pacifismo tiene carácter de globalidad, equilibrio y armonía, tanto en el interior de la persona, como en las relaciones sociales, como en la relación del hombre con la naturaleza.

3. Raíz antropológica del pacifismo. El pacifismo es una forma de hacer que se deriva de una forma de ser. Esta forma de ser integra, en primer lugar, un talante y actitud global ante la vida, equilibrado, donde el encuentro del hombre consigo mismo, con los demás y con la naturaleza está transido de armonía. Pero la forma de ser pacifista conlleva igualmente la opción moral por la paz, como categoría ética con la que construir la propia persona y la sociedad en la que uno vive. Esta opción nace de la siguiente constatación antropológica:

a) El hombre esfuerza. Y la fuerza pertenece a la esfera biológica del hombre. Tendencialmente, la fuerza se torna fácilmente en agresión al otro, en defensa violenta de lo propio, en principio de destrucción. Ahora bien, el hombre puede transfigurar el sentido de su fuerza; puede concentrarlo y canalizarlo en una dirección creativa y liberadora.

b) La fuerza del hombre es inteligencia. En virtud de su inteligencia, el hombre puede gobernar la fuerza bruta. El poder del hombre radica en su implantación inteligente en la realidad que le abre a la autoposesión de sí mismo y a situarse desde una conciencia personal de la que puede brotar una nueva fuerza.

c) La fuerza del hombre es amor. El amor lo entendemos aquí como fuerza de liberación (Lanza del Vasto). Es la fuerza del coraje que nace frente a los conflictos y situaciones violentas, superándolas con la acción pacificadora, esto es, con la fuerza del amor que denuncia el /mal y libera. Desde el ámbito del amor, el pacifismo no sólo se enfrenta al odio y a la violencia sino también a la indiferencia que, creciendo en universalidad y cronicidad, tolera y consiente la violencia. La acción pacificadora como fuerza de amor, sitúa al pacifista en la superación de la dialéctica violencia (abuso de fuerza). cobardía (anulación de toda fuerza), creando modos de vida más humanizadores.

No se puede, pues, disociar la paz y la fuerza. Separar ambos términos ha sido uno de los errores que ha cometido el pacifismo europeo, según Lacroix. Por esta razón conviene detenernos en la denuncia que el personalismo comunitario realiza hacia el falso pacifismo.

4. Crítica personalista al falso pacifismo. Igual que Bonhóffer habla de una gracia cara y una /gracia barata, en referencia a las posibles vivencias del cristianismo, así cabe hablar en este caso de un pacifismo caro (al que apuntan las fuentes judeocristianas y orientales antes citadas) y un pacifismo barato o blandopacifismo (C. Díaz) que Occidente ha empobrecido y rebajado de contenido en el transcurso del presente siglo. Mounier, de modo especial, y Lacroix, en menor medida, han denunciado este falso pacifismo. Mounier critica el pacifismo europeo que se desarrolló en el período comprendido entre las dos Guerras Mundiales. La crisis de civilización que asoló a Europa tras comprobar los horrores de la I Guerra Mundial no se tradujo en una acción pacifista militante. Al contrario, se asiste a la elaboración de un pacifismo barato caracterizado por:

a) La reducción del pacifismo a una suerte de sentimientos loables en sí mismos, pero carentes de operatividad. Es un pacifismo de rostro amable, dulce y prudente, que encubre la tibieza en las decisiones personales y la falta de valentía y audacia, al tiempo que configura un pacifismo claramente evasionista por cuanto se recluye en los grupos de opinión y no salen a la calle a construir la paz desde la justicia.

b) Se trata de un pacifismo que se limita a reclamar la paz desde arriba y desde fuera, como simples espectadores. La paz es algo que otros traerán. La pasividad está unida a un fuerte apoliticismo. Es un pacifismo juridicista, encubridor del desorden establecido y, en el fondo, opresor de la /persona.

c) Este modelo de pacifismo es propio de quienes adoptan como máxima de su existencia la tranquilidad; el miedo a vivir y el miedo a morir impide cualquier tipo de entrega y compromiso. Es el pacifismo de los satisfechos, temerosos y dóciles que, instalados en la mediocridad, sólo pueden construir la Ciudad de los prudentes, ciudad de almas muertas y de seguridades viles, como subraya Mounier.

Para Mounier, por el contrario, el verdadero pacifismo, el pacifismo caro, es el que reposa en sentimientos fuertes y se enmarca en el compromiso, dimensión constitutiva de la persona. Así, la paz se torna en combate, esto es, en combate pacífico, en actitud de rebeldía y denuncia frente a la injusticia y frente a los injustos. Los auténticos pacifistas serán los combatientes por la paz, de carácter decidido y gesto profético, que hacen de la paz una tarea cotidiana. En este sentido, Lacroix señala, recordando una distinción de Péguy acerca de la paz, que construir la paz (faire la paix) es la fuente de todas las grandezas, mientras que tener paz (avoir la paix) es la fuente de

todas las cobardías. La paz por la que trabaja el pacifista no es un estado, es una conquista que supone entrega personal, perseverancia y esperanza.

Continuando esta misma línea argumentativa, entendemos que el personalismo comunitario puede devolver al pacifismo un sentido propositivo y esperanzador, constituyéndose en motor de una auténtica /cultura de la paz en nuestro mundo.

II. LA CULTURA DE LA PAZ.

El /personalismo comunitario asume el pacifismo vinculándolo a un proyecto ético global. La ética de la paz es el esbozo que intenta hacer realidad histórica el ideal utópico de la humanidad pacificada (M. Vidal).

Este proyecto tiene como sujeto prioritario a la sociedad civil y debe traducirse en creaciones culturales que comprometan el significado de la existencia de los hombres y se enmarquen en una verdadera propuesta de civilización. La paz no apunta a cambios parciales, sino que constituye la /utopía que alimenta el deseo de reformular por entero los cimientos de nuestro modo de entender y construir la vida en comunidad, deseo repetidamente planteado por el personalismo comunitario, de manera principal a través del movimiento Esprit. Así entendida, la paz será una forma creativa de construir la historia (Lacroix).

Sin entrar en definiciones que reduzcan en extremo el sentido del término, entendemos que la cultura se articula básicamente como el modo de vida global de una colectividad (modo que incluye /valores, costumbres, creencias y normas socialmente admitidas). En un tipo de cultura donde dominan los hábitos agresivos y el desarrollo de la violencia en todas sus expresiones, la cultura de la paz ha de compaginar la labor de análisis crítico de los procesos de destrucción en marcha, con la tarea de desarrollar planteamientos, actitudes y proyectos creativos que posibiliten la transformación del sistema actual; así, la paz se caracterizaría, en verdad, por plantear una forma de vida alternativa, sin necesidad de encerrarse en cuestiones teóricas, propias de elites exclusivamente reflexivas. A continuación destacamos algunos de los elementos que debe contener una cultura de.la paz desde la óptica personalista:

1. Optimismo antropológico. Las culturas violentas suelen partir del presupuesto de que el otro es un infrahombre —por motivos de raza, sexo, creencias, etc.– al que hay que someter. Cuando el otro deja de ser un ser humano, queda legitimada la peor de las violencias (campos de exterminio, genocidios, torturas, etc). Toda forma de exaltación de lo propio y de denigración de lo ajeno, de exacerbación nacionalista y visión del extraño como agresor, apunta en la misma dirección. El pacifismo ha de crear una cultura que recupere la creencia en la dignidad e igualdad básica de toda persona, esto es, confiar sencillamente en el ser humano. Este elemento de confianza podrá hacer frente al pesimismo antropológico reinante, que se recluye en la incapacidad para el cambio y en la constatación del dominio de unos seres humanos sobre otros.

2. Satisfacción de las necesidades básicas. La cultura ha de estar al servicio de las necesidades del hombre; y no se puede hablar de paz mientras estas carencias no se cubran mínimamente. La cultura belicista ha propiciado un desarrollo económico básicamente injusto, explicitado en un Norte rico y tranquilo y en un Sur pobre y violento (Luis de Sebastián). En esta situación, el desarrollo, entendido como desarrollo del y para el hombre, se convierte en el nuevo nombre de la paz (Pablo VI). Ellacuría denomina a este nuevo modo de desarrollo civilización de la pobreza, según la cual el objetivo prioritario es garantizar la satisfacción de las necesidades básicas (alimento, cobijo, atención médica y educativa), que hacen posible a todo ser humano vivir con dignidad. Esta prioridad conlleva necesariamente la reestructuración económica, en objetivos y medios, en los países del Norte del planeta.

3. Afrontamiento del conflicto. La cultura de la paz no aboga por la desaparición de los conflictos, pues son inherentes a la condición humana; lo que impulsa es su afrontamiento con todos los recursos disponibles. Entendemos por conflicto la oposición entre grupos e individuos por la posesión de bienes escasos o la realización de valores mutuamente incompatibles (R. Aron). Como tales, los conflictos son necesarios y, en parte, constituyen el motor del cambio social histórico.[1] La cultura de la paz ha de procurar que el afrontamiento personal o colectivo del conflicto se realice desde la lucidez y el convencimiento de que el hombre es eminentemente creador e impulsor de formas nuevas de estar en la realidad. Esta convicción se refleja mejor en aquellas personas que Fromm caracteriza como biófilas, es decir, que apuntan siempre al futuro, aportan soluciones creativas, confían en las posibilidades humanas y utilizan medios no-violentos en la resolución de conflictos.

4. Articulación de estrategias de acción no-violenta. El movimiento pacifista se ha distinguido históricamente en generar estrategias de acción creativas y provocadoras, partiendo del ejemplo de Gandhi y Luther King, entre otros. La cultura de la paz debe profundizar y actualizar acerca de las posibilidades eficaces de la huelga de /hambre, la desobediencia civil, la objeción de conciencia fiscal y la objeción de conciencia al servicio militar, la insumisión, las campañas ciudadanas puntuales, etc. Estas y otras estrategias de acción deben perseguir sacar a la luz las contradicciones de la cultura de la violencia y configurarse como medios alternativos no-violentos en orden a la resolución de los conflictos sociales planteados. La adopción de este tipo de estrategias debe ir acompañada de un proceso personal y colectivo de concienciación y análisis objetivo de la realidad, y la libre aceptación de las consecuencias que conllevan las opciones tomadas.

5. Perspectiva planetaria. La enfermedad que asiste a nuestro mundo, en términos de violencia, en todas sus manifestaciones, no contempla soluciones parciales. La cultura de la paz, expresión de universalidad, totalidad y armonía, debe impulsar: a) Un enfoque geopolítico de los problemas y de las soluciones mundialmente globalizado, superando el nivel del enfoque Estado-Nación; b) El establecimiento de objetivos operativos que propicien un cambio en lo básico, no conformándose con el conocimiento de los problemas; c) La adopción de objetivos políticos en términos de garantizar el mínimo bienestar humano y la satisfacción universal de las necesidades básicas, y no en términos de maximalización del poder y de la riqueza nacional.

III. CONCLUSIONES.

El personalismo comunitario tiene en el movimiento por la paz, articulado en diversidad de colectivos, un campo de acción teórico-práctica enormemente fecundo.

El pacifismo es propio de inconformistas. La tarea que le compete al movimiento pacifista está marcada por la inadaptación creadora de la minoría inconformista que lo constituye (Luther King).

El pacifismo entiende, con Gandhi, que el fin es a los medios como el árbol a la semilla. En una cultura donde impera el divorcio entre valores y hechos, el pacifismo contempla la coherencia entre los valores que plantea (fines) y los hechos que practica (medios) como uno de los signos de credibilidad más destacados. En este sentido, la no-violencia es el medio más inofensivo y más eficaz para hacer valer los derechos políticos y económicos de todos los que se encuentran explotados (Gandhi).

BIBL.: ÁLVAREZ VERDES L.-VIDAL M., Paz, en VIDAL M., Conceptos fundamentales de ética teológica, Trotta, Madrid 1992; FISSAS V., Introducción al estudio de la paz y de los conflictos, Lerna, Barcelona 1987; GANDHI M., Todos los hombres son hermanos, Sígueme, Salamanca 1974; GARCÍA V., La sabiduría oriental, Cincel, Madrid 1988; LACROIX J., Faire la paix, Esprit 177 (París 1951) 326-332; LANZA DEL VASTO, La fuerza de los no-violentos, Mensajero, Bilbao 1993; LUTHER

KING M., La fuerza de amar, Aymá, Barcelona 1975; MOUNIER E., Revolución personalista y comunitaria y Los cristianos ante el problema de la paz, en Obras completas 1, Sígueme, Salamanca 1992; ID, Las certidumbres difíciles, en Obras completas IV, Sígueme, Salamanca 1988.

 


[1]     [Aquí, en mi blog, señalaría, como puntos  discutir que los conflictos “son inherentes a la condición humana” y que “los conflictos son necesarios”, como expresa el autor. Lo que no significa negar la existencia de conflictos].


19 junio 2026

SOMAESTÉTICA - SOMATOESTÉTICA

 



Somaestética - Somatoestética


Pongo a consideración de los lectores de este blog estas consultas a DeepSeek. No pretenden satisfacer mi ego, sino orientar mis búsquedas, comprobar cómo se sintetizan mediante esta herramienta, aclararme a mi mismo mis ideas, ya que en pocas ocasiones puedo confrontarlas con las de otros colegas. Si el lector encuentra algo de su interés podrá conectarse a través de los contactos que se proponen en nuestra IECE Revista Digital que encontrarán en el blog.


https://chat.deepseek.com/a/chat/s/d197bed6-9094-4d2f-b18a-2da171ccfa4f


Qué propone Richard Shusterman acerca de somaestética


La propuesta de Richard Shusterman es la somaestética, una disciplina filosófica que integra teoría y práctica para el estudio crítico y el cultivo del cuerpo como un "soma" . Su objetivo central es usar el conocimiento y la experiencia corporal para mejorar la percepción, la acción y la calidad de vida .


¿Qué es el "Soma" y la "Estética"?


Shusterman propone el término soma para alejarse de la visión del cuerpo como un mero objeto físico. El soma es el cuerpo vivo, sensible y consciente, una entidad integral que siente, percibe y actúa .


El término "estética" se recupera en su sentido griego original de aisthesis, que significa percepción sensorial. De esta manera, la somaestética se centra en cómo usamos y experimentamos el cuerpo como el lugar donde ocurre toda percepción y expresión creativa .


Los Tres Enfoques de la Práctica Somaestética


Para hacer operativa esta propuesta, Shusterman distingue tres dimensiones interconectadas :


1. Somaestética Representacional: Se enfoca en la apariencia y superficie del cuerpo. Incluye prácticas como el maquillaje, la moda, el tatuaje o el cuidado personal, que buscan estilizar y presentar el cuerpo ante los demás y ante uno mismo .

2. Somaestética Experiencial: Busca mejorar la calidad de la experiencia corporal interna. A través de disciplinas como el yoga, el tai chi, la meditación o el método Feldenkrais, se persigue una mayor percepción, conciencia y placer en las sensaciones propias del cuerpo, no por su apariencia, sino por la vivencia en sí misma .

3. Somaestética Práctica: Se centra en la acción y el rendimiento físico. Agrupa disciplinas como el deporte, el entrenamiento, la danza o las artes marciales, cuyo objetivo es mejorar el desempeño y la habilidad corporal .


Fundamentos y Propósitos de la Propuesta


La propuesta de Shusterman se basa en una crítica a la visión dualista (mente/cuerpo) de la tradición occidental y en una apuesta por el pragmatismo meliorista, que busca mejorar activamente la condición humana . Sus principales propósitos son:


* Combatir el exceso superficial de la cultura del cuerpo: Shusterman critica la obsesión actual por la imagen corporal, que genera insatisfacción y es manipulada por intereses comerciales. Propone una conciencia corporal más profunda que se centre en las sensaciones y el bienestar reales .

* Recuperar el cuerpo para la filosofía: Argumenta que la filosofía tradicional ha descuidado el cuerpo como fuente de conocimiento, y la somaestética busca subsanar esto .

* Mejorar nuestra relación con el arte: Para Shusterman, el cuerpo es el instrumento fundamental para crear y apreciar el arte, por lo que su cultivo enriquece la experiencia estética .

* Alcanzar el autoconocimiento: Siguiendo el precepto socrático de "conócete a ti mismo", la somaestética propone que la conciencia corporal es una vía crucial para comprenderse mejor, ya que el cuerpo es el "centro de nuestra experiencia" .


Aplicaciones e Impacto


La somaestética se ha aplicado en campos tan diversos como la filosofía, la educación, la música, la crítica cultural y los estudios de género. Shusterman incluso ha llevado su teoría a la práctica a través de su propia performance art, encarnando al "Hombre de Oro" (The Man in Gold) .


Espero que este resumen te sea útil. Si te interesa algún aspecto en particular, podemos profundizar en él.


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Qué propone Nicolás Luis Fabiani acerca de somatoestética [Primera consulta]


La información disponible sobre la propuesta de Nicolás Luis Fabiani es limitada, pero los resultados de búsqueda permiten identificar los conceptos clave de su enfoque.


Su propuesta central, denominada "somatoestética", se inscribe en el campo más amplio de la estética y se distancia de una reflexión exclusiva sobre el arte. Fabiani propone expandir el enfoque hacia una consideración de los procesos perceptivos, las reacciones emocionales y las concepciones culturales .


Hacia un Enfoque Sistémico y Descolonizador


La propuesta de Fabiani se caracteriza por tres elementos principales:


* Más allá de la Neuroestética: Fabiani parte de los avances de la neuroestética (que relaciona la experiencia estética con los procesos biológicos del cerebro), pero señala que esta disciplina tiende a centrarse únicamente en el arte. Su concepto de "somatoestética" busca ir más lejos, integrándola en un marco más complejo .

* Interacción Biológico-Cultural: Su enfoque es sistémico. Considera que la experiencia estética no puede explicarse solo por la biología (el subsistema [B]), sino que debe ser entendida en su interacción con la cultura (subsistema [C]). Esta interacción es el núcleo de su propuesta de somatoestética .

* Perspectiva Descolonizadora: Fabiani añade una dimensión política y económica a su análisis. Propone una mirada "descolonizadora" que considere cómo los subsistemas económico [E] y político [P] influyen en la percepción y los juicios estéticos, especialmente desde la realidad de América Latina y sus procesos históricos de colonización .


Esta perspectiva, por tanto, no se queda en el estudio del arte, sino que busca entender la experiencia estética como un fenómeno complejo donde el cuerpo, la cultura, la historia y las relaciones de poder están profundamente interconectados.


Es posible que la mayor parte de sus ideas se encuentren en artículos publicados en la revista IECE Revista digital, como "Somatoestética. ¿Estético o artístico?" y "Somatoestética. Para una conciencia ampliada de la expectación" , o en el capítulo titulado "Somato-estética: propuesta para una nueva disciplina" . Consultar estas fuentes directamente te ofrecería una comprensión más detallada.


¿Te gustaría saber más sobre alguno de estos conceptos, como la relación que establece entre el subsistema biológico y el cultural?


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https://chat.deepseek.com/a/chat/s/667388d4-b742-4731-a3a2-c9b01f96f1d4


Qué propone Nicolás Luis Fabiani acerca de somatoestética [Segunda consulta]



Nicolás Luis Fabiani propone la "somatoestética" como un nuevo enfoque que busca ampliar el campo de la estética más allá del arte y la belleza, para considerar el papel central del cuerpo y los procesos biológicos en la experiencia estética, todo ello enmarcado en una perspectiva sistémica y descolonizadora.


A partir de la información disponible, sus ideas principales son las siguientes:


* Ir más allá del arte y la neuroestética: Fabiani considera que reducir la estética a una "Filosofía del Arte" es limitado. Aunque reconoce los avances de la neuroestética (que estudia la base biológica de la percepción artística), sostiene que esta disciplina sigue centrada en el arte. Su propuesta de "somatoestética" da un paso más para explorar cómo todo el cuerpo participa en los procesos perceptivos, más allá de las obras artísticas.

* Un enfoque sistémico y descolonizador: Su propuesta no se queda en lo biológico. Fabiani aboga por un análisis sistémico que integra varios subsistemas: el biológico [B] (el cuerpo y la percepción), el cultural [C] (las creencias y productos culturales), el económico [E] y el político [P]. Esta mirada se vuelve "descolonizadora" al cuestionar los enfoques estéticos hegemónicos y reivindicar las particularidades culturales americanas, buscando respetar tanto la constitución biológica como la cultura de las personas.

* Aplicación a las artes escénicas: La somatoestética también se traslada al estudio del teatro. En sus propias palabras, su interés por "los modos de percibir, los procesos de percepción, las reacciones emocionales y las concepciones culturales" se vincula directamente con el análisis de la experiencia del espectador y la práctica escénica, como lo demuestra su ponencia titulada "Teatro y somatoestética".

* Conciencia ampliada de la expectación: Uno de sus artículos, "Somatoestética. Para una conciencia ampliada de la expectación", sugiere que este enfoque busca transformar la manera de entender la recepción de una obra (teatral, artística o de cualquier otro tipo), poniendo el foco en la experiencia corporal y cognitiva de quien observa.


En resumen, la somatoestética de Fabiani es una invitación a pensar la experiencia estética desde una perspectiva integral que conecta el cuerpo, la cultura, la política y la economía, con el objetivo de construir una mirada más amplia y crítica. Si te interesa profundizar en alguno de estos aspectos, sus publicaciones en la revista del Instituto de Estudios Culturales y Estéticos (IECE) son la fuente principal para ello.



Comentarios a propósito de las dos últimas consultas.

Realicé la que iba a ser la única consulta respecto de mis trabajos. Como olvidé tomar el enlace realizado en la primera, hice una segunda pensando que obtendría el mismo resultado. Para mi sorpresa, no fue así; de ahí la diferencia entre ambas y las propongo para que el lector considere las diferencias.

Por otra parte debo señalar que lo que se cita como subsistema [B] (biológico) en las comienzos de mis indagaciones, hace ya un tiempo lo cambié por subsistema [Bp] (biopsicológico). Considero que el lector comprenderá sin más el cambio.