25 junio 2026

PAZ

 



Esta entrada pertenece a L. A. Aranguren Gonzalo, publicada en el Diccionario de Pensamiento Contemporáneo ( DicPC), Madrid, San Pablo: 1997,  pp.   871-877  https://docer.com.ar/doc/10sn81

 

PACIFISMO DicPC

Existe un uso vulgar del término pacifismo, que expresa el conjunto de actividades que una o varias personas realizan, encaminadas a conseguir la /paz. Esta apreciación deriva del pacifismo entendido como corriente de acción, en orden a hacer la paz. Ahora bien, para tener una visión más completa de este vocablo, es preciso profundizar más en el sentido del término paz. Occidente es heredero de la pax romana, entendida como orden social y jurídico impuesto desde el poder; desde esta perspectiva, la paz se ha caracterizado por ser la cara opuesta de los conflictos bélicos, y de ahí ha nacido el pacifismo como la contestación más o menos organizada contra las /guerras. Las insuficiencias de contenido que muestra esta manera de entender el pacifismo obligan a rescatar el sentido original del mismo. Para ello, beberemos de las fuentes orientales y de la tradición judeocristiana.

I. FUENTES DEL PACIFISMO.

1. La tradición filosófica oriental. a) La Filosofía china. Mo Ti entiende el pacifismo desde la perspectiva del /amor universal (Kien ngai), que hace frente al dominio del egoísmo, fuente de todo mal y generador de apropiaciones indebidas. El pacifismo de Confucio se inscribe en el ámbito del amor a la vida, en todas sus manifestaciones, alcanzando en el hombre su máxima expresión. Pacifismo será el espejo del verdadero /humanismo, y el amor al /prójimo la base de toda moral. Por su parte, Mencio establece la afirmación de que el hombre es bueno por naturaleza. El pacifismo será, ante todo, la tarea educativa de hacer salir a la luz y que fructifiquen las buenas disposiciones y capacidades humanas, en orden a la humanización de su entorno. Por último, LaoTsé impulsa el retorno a la naturaleza, situándose frente a las leyes que limitan y empobrecen la acción humana; entiende el pacifismo desde la vertiente del dominio de las propias pasiones y la visión inteligente de los efectos de las acciones violentas: con las guerras se conquistan cosas insignificantes, en comparación con los recursos internos insospechados de cada persona. En resumen, la filosofía china precede a Occidente en muchas de las ideas pacifistas que hoy se defienden; ha sido la primera en propagar el /amor universal, la igualdad entre los hombres, la conciencia como motor de la conducta y la renuncia a la violencia (Víctor García).

b) Hinduismo. El pacifismo hinduista brota de su negación a toda clase de violencia (ahimsa) y su absoluto respeto hacia toda forma de vida humana, animal o vegetal. Gandhi será'quien personifique en este siglo el ahimsa, transformándolo en acción personal y comunitaria, liberadora de la violencia que nace de la injusticia. Gandhi obrará el milagro de aunar en su persona el sumo respeto hacia la vida y la tolerancia hinduistas con el amor al enemigo cristiano, con lo que convertirá el ahimsa en principio regulador de un /talante y de una manera de ser: el pacifismo. Este talante ofrecerá dos caras complementarias: una, amable, mansa y no-violenta; la otra, rebelde contra la injusticia, audaz e intolerante frente a la violencia. El pacifismo de Gandhi se orienta hacia la /liberación del hombre; no encierra el ahimsa en una suerte de /virtud monacal, que asegure exclusivamente la paz interior, sino que la propone como modo de conducta necesaria para vivir en sociedad. Su no-violencia se sitúa no contra la violencia, sino más allá de esta, superándola. La pretensión de Gandhi al encabezar el movimiento de independencia de la India frente a Gran Bretaña es la liberación de su país no sólo con el objetivo de formar un nuevo Estado con personalidad jurídica propia, sino con la intención de configurar una auténtica fraternidad entre gentes de distintas etnias, credos e /ideologías. El hinduismo, en especial en la persona de Gandhi, hace de la paz la tarea de constituir una /fraternidad universal con todo lo vivo.

2. La tradición judeocristiana. En esta tradición no se menciona el término pacifismo: aludiremos al significado de la paz como concepto clave. En el Antiguo Testamento el término que más frecuentemente se emplea para designar la paz es shalom. Este vocablo alude a la noción de totalidad, plenitud o bienestar integral que alcanza todos los ámbitos de la vida humana personal, social y política. Complementariamente, designa el estado del hombre que vive en armonía con la naturaleza, consigo mismo y con Dios. Más tarde, el profetismo proyectará una visión histórica de la paz situándose frente a los que se oponen al proyecto liberador de Dios; en esta línea utópica se enmarca la paz mesiánica; los cielos nuevos y la tierra nueva constituyen la expresión de la necesaria transformación que erradicará los distintos tipos de violencia; será la nueva expresión de la paz.

Con la persona de Jesús la paz se visibiliza en dos clases de signos que han de vivirse en tensión dialéctica: en primer lugar, la actitud de mansedumbre, de no-/violencia activa, de superación del ojo por ojo judío, de perdón y amor al enemigo; pero, en segundo lugar, ese mismo amor al enemigo se expresa también en rebeldía frente a la injusticia, en lucha activa contra los distintos tipos de violencia. El pacifismo de Jesús no intenta vencer sino convencer, buscando no la victoria de uno sobre otro, sino la doble victoria: la propia y la del /otro. Es un pacifismo que desea romper la lógica interna de la violencia, caracterizada por la destrucción.

Podríamos concluir parcialmente afirmando que la paz, desde las tradiciones orientales y judeocristianas que nos preceden, constituye la suma de todas las virtudes, de modo que el pacifismo tiene carácter de globalidad, equilibrio y armonía, tanto en el interior de la persona, como en las relaciones sociales, como en la relación del hombre con la naturaleza.

3. Raíz antropológica del pacifismo. El pacifismo es una forma de hacer que se deriva de una forma de ser. Esta forma de ser integra, en primer lugar, un talante y actitud global ante la vida, equilibrado, donde el encuentro del hombre consigo mismo, con los demás y con la naturaleza está transido de armonía. Pero la forma de ser pacifista conlleva igualmente la opción moral por la paz, como categoría ética con la que construir la propia persona y la sociedad en la que uno vive. Esta opción nace de la siguiente constatación antropológica:

a) El hombre esfuerza. Y la fuerza pertenece a la esfera biológica del hombre. Tendencialmente, la fuerza se torna fácilmente en agresión al otro, en defensa violenta de lo propio, en principio de destrucción. Ahora bien, el hombre puede transfigurar el sentido de su fuerza; puede concentrarlo y canalizarlo en una dirección creativa y liberadora.

b) La fuerza del hombre es inteligencia. En virtud de su inteligencia, el hombre puede gobernar la fuerza bruta. El poder del hombre radica en su implantación inteligente en la realidad que le abre a la autoposesión de sí mismo y a situarse desde una conciencia personal de la que puede brotar una nueva fuerza.

c) La fuerza del hombre es amor. El amor lo entendemos aquí como fuerza de liberación (Lanza del Vasto). Es la fuerza del coraje que nace frente a los conflictos y situaciones violentas, superándolas con la acción pacificadora, esto es, con la fuerza del amor que denuncia el /mal y libera. Desde el ámbito del amor, el pacifismo no sólo se enfrenta al odio y a la violencia sino también a la indiferencia que, creciendo en universalidad y cronicidad, tolera y consiente la violencia. La acción pacificadora como fuerza de amor, sitúa al pacifista en la superación de la dialéctica violencia (abuso de fuerza). cobardía (anulación de toda fuerza), creando modos de vida más humanizadores.

No se puede, pues, disociar la paz y la fuerza. Separar ambos términos ha sido uno de los errores que ha cometido el pacifismo europeo, según Lacroix. Por esta razón conviene detenernos en la denuncia que el personalismo comunitario realiza hacia el falso pacifismo.

4. Crítica personalista al falso pacifismo. Igual que Bonhóffer habla de una gracia cara y una /gracia barata, en referencia a las posibles vivencias del cristianismo, así cabe hablar en este caso de un pacifismo caro (al que apuntan las fuentes judeocristianas y orientales antes citadas) y un pacifismo barato o blandopacifismo (C. Díaz) que Occidente ha empobrecido y rebajado de contenido en el transcurso del presente siglo. Mounier, de modo especial, y Lacroix, en menor medida, han denunciado este falso pacifismo. Mounier critica el pacifismo europeo que se desarrolló en el período comprendido entre las dos Guerras Mundiales. La crisis de civilización que asoló a Europa tras comprobar los horrores de la I Guerra Mundial no se tradujo en una acción pacifista militante. Al contrario, se asiste a la elaboración de un pacifismo barato caracterizado por:

a) La reducción del pacifismo a una suerte de sentimientos loables en sí mismos, pero carentes de operatividad. Es un pacifismo de rostro amable, dulce y prudente, que encubre la tibieza en las decisiones personales y la falta de valentía y audacia, al tiempo que configura un pacifismo claramente evasionista por cuanto se recluye en los grupos de opinión y no salen a la calle a construir la paz desde la justicia.

b) Se trata de un pacifismo que se limita a reclamar la paz desde arriba y desde fuera, como simples espectadores. La paz es algo que otros traerán. La pasividad está unida a un fuerte apoliticismo. Es un pacifismo juridicista, encubridor del desorden establecido y, en el fondo, opresor de la /persona.

c) Este modelo de pacifismo es propio de quienes adoptan como máxima de su existencia la tranquilidad; el miedo a vivir y el miedo a morir impide cualquier tipo de entrega y compromiso. Es el pacifismo de los satisfechos, temerosos y dóciles que, instalados en la mediocridad, sólo pueden construir la Ciudad de los prudentes, ciudad de almas muertas y de seguridades viles, como subraya Mounier.

Para Mounier, por el contrario, el verdadero pacifismo, el pacifismo caro, es el que reposa en sentimientos fuertes y se enmarca en el compromiso, dimensión constitutiva de la persona. Así, la paz se torna en combate, esto es, en combate pacífico, en actitud de rebeldía y denuncia frente a la injusticia y frente a los injustos. Los auténticos pacifistas serán los combatientes por la paz, de carácter decidido y gesto profético, que hacen de la paz una tarea cotidiana. En este sentido, Lacroix señala, recordando una distinción de Péguy acerca de la paz, que construir la paz (faire la paix) es la fuente de todas las grandezas, mientras que tener paz (avoir la paix) es la fuente de

todas las cobardías. La paz por la que trabaja el pacifista no es un estado, es una conquista que supone entrega personal, perseverancia y esperanza.

Continuando esta misma línea argumentativa, entendemos que el personalismo comunitario puede devolver al pacifismo un sentido propositivo y esperanzador, constituyéndose en motor de una auténtica /cultura de la paz en nuestro mundo.

II. LA CULTURA DE LA PAZ.

El /personalismo comunitario asume el pacifismo vinculándolo a un proyecto ético global. La ética de la paz es el esbozo que intenta hacer realidad histórica el ideal utópico de la humanidad pacificada (M. Vidal).

Este proyecto tiene como sujeto prioritario a la sociedad civil y debe traducirse en creaciones culturales que comprometan el significado de la existencia de los hombres y se enmarquen en una verdadera propuesta de civilización. La paz no apunta a cambios parciales, sino que constituye la /utopía que alimenta el deseo de reformular por entero los cimientos de nuestro modo de entender y construir la vida en comunidad, deseo repetidamente planteado por el personalismo comunitario, de manera principal a través del movimiento Esprit. Así entendida, la paz será una forma creativa de construir la historia (Lacroix).

Sin entrar en definiciones que reduzcan en extremo el sentido del término, entendemos que la cultura se articula básicamente como el modo de vida global de una colectividad (modo que incluye /valores, costumbres, creencias y normas socialmente admitidas). En un tipo de cultura donde dominan los hábitos agresivos y el desarrollo de la violencia en todas sus expresiones, la cultura de la paz ha de compaginar la labor de análisis crítico de los procesos de destrucción en marcha, con la tarea de desarrollar planteamientos, actitudes y proyectos creativos que posibiliten la transformación del sistema actual; así, la paz se caracterizaría, en verdad, por plantear una forma de vida alternativa, sin necesidad de encerrarse en cuestiones teóricas, propias de elites exclusivamente reflexivas. A continuación destacamos algunos de los elementos que debe contener una cultura de.la paz desde la óptica personalista:

1. Optimismo antropológico. Las culturas violentas suelen partir del presupuesto de que el otro es un infrahombre —por motivos de raza, sexo, creencias, etc.– al que hay que someter. Cuando el otro deja de ser un ser humano, queda legitimada la peor de las violencias (campos de exterminio, genocidios, torturas, etc). Toda forma de exaltación de lo propio y de denigración de lo ajeno, de exacerbación nacionalista y visión del extraño como agresor, apunta en la misma dirección. El pacifismo ha de crear una cultura que recupere la creencia en la dignidad e igualdad básica de toda persona, esto es, confiar sencillamente en el ser humano. Este elemento de confianza podrá hacer frente al pesimismo antropológico reinante, que se recluye en la incapacidad para el cambio y en la constatación del dominio de unos seres humanos sobre otros.

2. Satisfacción de las necesidades básicas. La cultura ha de estar al servicio de las necesidades del hombre; y no se puede hablar de paz mientras estas carencias no se cubran mínimamente. La cultura belicista ha propiciado un desarrollo económico básicamente injusto, explicitado en un Norte rico y tranquilo y en un Sur pobre y violento (Luis de Sebastián). En esta situación, el desarrollo, entendido como desarrollo del y para el hombre, se convierte en el nuevo nombre de la paz (Pablo VI). Ellacuría denomina a este nuevo modo de desarrollo civilización de la pobreza, según la cual el objetivo prioritario es garantizar la satisfacción de las necesidades básicas (alimento, cobijo, atención médica y educativa), que hacen posible a todo ser humano vivir con dignidad. Esta prioridad conlleva necesariamente la reestructuración económica, en objetivos y medios, en los países del Norte del planeta.

3. Afrontamiento del conflicto. La cultura de la paz no aboga por la desaparición de los conflictos, pues son inherentes a la condición humana; lo que impulsa es su afrontamiento con todos los recursos disponibles. Entendemos por conflicto la oposición entre grupos e individuos por la posesión de bienes escasos o la realización de valores mutuamente incompatibles (R. Aron). Como tales, los conflictos son necesarios y, en parte, constituyen el motor del cambio social histórico.[1] La cultura de la paz ha de procurar que el afrontamiento personal o colectivo del conflicto se realice desde la lucidez y el convencimiento de que el hombre es eminentemente creador e impulsor de formas nuevas de estar en la realidad. Esta convicción se refleja mejor en aquellas personas que Fromm caracteriza como biófilas, es decir, que apuntan siempre al futuro, aportan soluciones creativas, confían en las posibilidades humanas y utilizan medios no-violentos en la resolución de conflictos.

4. Articulación de estrategias de acción no-violenta. El movimiento pacifista se ha distinguido históricamente en generar estrategias de acción creativas y provocadoras, partiendo del ejemplo de Gandhi y Luther King, entre otros. La cultura de la paz debe profundizar y actualizar acerca de las posibilidades eficaces de la huelga de /hambre, la desobediencia civil, la objeción de conciencia fiscal y la objeción de conciencia al servicio militar, la insumisión, las campañas ciudadanas puntuales, etc. Estas y otras estrategias de acción deben perseguir sacar a la luz las contradicciones de la cultura de la violencia y configurarse como medios alternativos no-violentos en orden a la resolución de los conflictos sociales planteados. La adopción de este tipo de estrategias debe ir acompañada de un proceso personal y colectivo de concienciación y análisis objetivo de la realidad, y la libre aceptación de las consecuencias que conllevan las opciones tomadas.

5. Perspectiva planetaria. La enfermedad que asiste a nuestro mundo, en términos de violencia, en todas sus manifestaciones, no contempla soluciones parciales. La cultura de la paz, expresión de universalidad, totalidad y armonía, debe impulsar: a) Un enfoque geopolítico de los problemas y de las soluciones mundialmente globalizado, superando el nivel del enfoque Estado-Nación; b) El establecimiento de objetivos operativos que propicien un cambio en lo básico, no conformándose con el conocimiento de los problemas; c) La adopción de objetivos políticos en términos de garantizar el mínimo bienestar humano y la satisfacción universal de las necesidades básicas, y no en términos de maximalización del poder y de la riqueza nacional.

III. CONCLUSIONES.

El personalismo comunitario tiene en el movimiento por la paz, articulado en diversidad de colectivos, un campo de acción teórico-práctica enormemente fecundo.

El pacifismo es propio de inconformistas. La tarea que le compete al movimiento pacifista está marcada por la inadaptación creadora de la minoría inconformista que lo constituye (Luther King).

El pacifismo entiende, con Gandhi, que el fin es a los medios como el árbol a la semilla. En una cultura donde impera el divorcio entre valores y hechos, el pacifismo contempla la coherencia entre los valores que plantea (fines) y los hechos que practica (medios) como uno de los signos de credibilidad más destacados. En este sentido, la no-violencia es el medio más inofensivo y más eficaz para hacer valer los derechos políticos y económicos de todos los que se encuentran explotados (Gandhi).

BIBL.: ÁLVAREZ VERDES L.-VIDAL M., Paz, en VIDAL M., Conceptos fundamentales de ética teológica, Trotta, Madrid 1992; FISSAS V., Introducción al estudio de la paz y de los conflictos, Lerna, Barcelona 1987; GANDHI M., Todos los hombres son hermanos, Sígueme, Salamanca 1974; GARCÍA V., La sabiduría oriental, Cincel, Madrid 1988; LACROIX J., Faire la paix, Esprit 177 (París 1951) 326-332; LANZA DEL VASTO, La fuerza de los no-violentos, Mensajero, Bilbao 1993; LUTHER

KING M., La fuerza de amar, Aymá, Barcelona 1975; MOUNIER E., Revolución personalista y comunitaria y Los cristianos ante el problema de la paz, en Obras completas 1, Sígueme, Salamanca 1992; ID, Las certidumbres difíciles, en Obras completas IV, Sígueme, Salamanca 1988.

 


[1]     [Aquí, en mi blog, señalaría, como puntos  discutir que los conflictos “son inherentes a la condición humana” y que “los conflictos son necesarios”, como expresa el autor. Lo que no significa negar la existencia de conflictos].


19 junio 2026

SOMAESTÉTICA - SOMATOESTÉTICA

 



Somaestética - Somatoestética


Pongo a consideración de los lectores de este blog estas consultas a DeepSeek. No pretenden satisfacer mi ego, sino orientar mis búsquedas, comprobar cómo se sintetizan mediante esta herramienta, aclararme a mi mismo mis ideas, ya que en pocas ocasiones puedo confrontarlas con las de otros colegas. Si el lector encuentra algo de su interés podrá conectarse a través de los contactos que se proponen en nuestra IECE Revista Digital que encontrarán en el blog.


https://chat.deepseek.com/a/chat/s/d197bed6-9094-4d2f-b18a-2da171ccfa4f


Qué propone Richard Shusterman acerca de somaestética


La propuesta de Richard Shusterman es la somaestética, una disciplina filosófica que integra teoría y práctica para el estudio crítico y el cultivo del cuerpo como un "soma" . Su objetivo central es usar el conocimiento y la experiencia corporal para mejorar la percepción, la acción y la calidad de vida .


¿Qué es el "Soma" y la "Estética"?


Shusterman propone el término soma para alejarse de la visión del cuerpo como un mero objeto físico. El soma es el cuerpo vivo, sensible y consciente, una entidad integral que siente, percibe y actúa .


El término "estética" se recupera en su sentido griego original de aisthesis, que significa percepción sensorial. De esta manera, la somaestética se centra en cómo usamos y experimentamos el cuerpo como el lugar donde ocurre toda percepción y expresión creativa .


Los Tres Enfoques de la Práctica Somaestética


Para hacer operativa esta propuesta, Shusterman distingue tres dimensiones interconectadas :


1. Somaestética Representacional: Se enfoca en la apariencia y superficie del cuerpo. Incluye prácticas como el maquillaje, la moda, el tatuaje o el cuidado personal, que buscan estilizar y presentar el cuerpo ante los demás y ante uno mismo .

2. Somaestética Experiencial: Busca mejorar la calidad de la experiencia corporal interna. A través de disciplinas como el yoga, el tai chi, la meditación o el método Feldenkrais, se persigue una mayor percepción, conciencia y placer en las sensaciones propias del cuerpo, no por su apariencia, sino por la vivencia en sí misma .

3. Somaestética Práctica: Se centra en la acción y el rendimiento físico. Agrupa disciplinas como el deporte, el entrenamiento, la danza o las artes marciales, cuyo objetivo es mejorar el desempeño y la habilidad corporal .


Fundamentos y Propósitos de la Propuesta


La propuesta de Shusterman se basa en una crítica a la visión dualista (mente/cuerpo) de la tradición occidental y en una apuesta por el pragmatismo meliorista, que busca mejorar activamente la condición humana . Sus principales propósitos son:


* Combatir el exceso superficial de la cultura del cuerpo: Shusterman critica la obsesión actual por la imagen corporal, que genera insatisfacción y es manipulada por intereses comerciales. Propone una conciencia corporal más profunda que se centre en las sensaciones y el bienestar reales .

* Recuperar el cuerpo para la filosofía: Argumenta que la filosofía tradicional ha descuidado el cuerpo como fuente de conocimiento, y la somaestética busca subsanar esto .

* Mejorar nuestra relación con el arte: Para Shusterman, el cuerpo es el instrumento fundamental para crear y apreciar el arte, por lo que su cultivo enriquece la experiencia estética .

* Alcanzar el autoconocimiento: Siguiendo el precepto socrático de "conócete a ti mismo", la somaestética propone que la conciencia corporal es una vía crucial para comprenderse mejor, ya que el cuerpo es el "centro de nuestra experiencia" .


Aplicaciones e Impacto


La somaestética se ha aplicado en campos tan diversos como la filosofía, la educación, la música, la crítica cultural y los estudios de género. Shusterman incluso ha llevado su teoría a la práctica a través de su propia performance art, encarnando al "Hombre de Oro" (The Man in Gold) .


Espero que este resumen te sea útil. Si te interesa algún aspecto en particular, podemos profundizar en él.


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Qué propone Nicolás Luis Fabiani acerca de somatoestética [Primera consulta]


La información disponible sobre la propuesta de Nicolás Luis Fabiani es limitada, pero los resultados de búsqueda permiten identificar los conceptos clave de su enfoque.


Su propuesta central, denominada "somatoestética", se inscribe en el campo más amplio de la estética y se distancia de una reflexión exclusiva sobre el arte. Fabiani propone expandir el enfoque hacia una consideración de los procesos perceptivos, las reacciones emocionales y las concepciones culturales .


Hacia un Enfoque Sistémico y Descolonizador


La propuesta de Fabiani se caracteriza por tres elementos principales:


* Más allá de la Neuroestética: Fabiani parte de los avances de la neuroestética (que relaciona la experiencia estética con los procesos biológicos del cerebro), pero señala que esta disciplina tiende a centrarse únicamente en el arte. Su concepto de "somatoestética" busca ir más lejos, integrándola en un marco más complejo .

* Interacción Biológico-Cultural: Su enfoque es sistémico. Considera que la experiencia estética no puede explicarse solo por la biología (el subsistema [B]), sino que debe ser entendida en su interacción con la cultura (subsistema [C]). Esta interacción es el núcleo de su propuesta de somatoestética .

* Perspectiva Descolonizadora: Fabiani añade una dimensión política y económica a su análisis. Propone una mirada "descolonizadora" que considere cómo los subsistemas económico [E] y político [P] influyen en la percepción y los juicios estéticos, especialmente desde la realidad de América Latina y sus procesos históricos de colonización .


Esta perspectiva, por tanto, no se queda en el estudio del arte, sino que busca entender la experiencia estética como un fenómeno complejo donde el cuerpo, la cultura, la historia y las relaciones de poder están profundamente interconectados.


Es posible que la mayor parte de sus ideas se encuentren en artículos publicados en la revista IECE Revista digital, como "Somatoestética. ¿Estético o artístico?" y "Somatoestética. Para una conciencia ampliada de la expectación" , o en el capítulo titulado "Somato-estética: propuesta para una nueva disciplina" . Consultar estas fuentes directamente te ofrecería una comprensión más detallada.


¿Te gustaría saber más sobre alguno de estos conceptos, como la relación que establece entre el subsistema biológico y el cultural?


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https://chat.deepseek.com/a/chat/s/667388d4-b742-4731-a3a2-c9b01f96f1d4


Qué propone Nicolás Luis Fabiani acerca de somatoestética [Segunda consulta]



Nicolás Luis Fabiani propone la "somatoestética" como un nuevo enfoque que busca ampliar el campo de la estética más allá del arte y la belleza, para considerar el papel central del cuerpo y los procesos biológicos en la experiencia estética, todo ello enmarcado en una perspectiva sistémica y descolonizadora.


A partir de la información disponible, sus ideas principales son las siguientes:


* Ir más allá del arte y la neuroestética: Fabiani considera que reducir la estética a una "Filosofía del Arte" es limitado. Aunque reconoce los avances de la neuroestética (que estudia la base biológica de la percepción artística), sostiene que esta disciplina sigue centrada en el arte. Su propuesta de "somatoestética" da un paso más para explorar cómo todo el cuerpo participa en los procesos perceptivos, más allá de las obras artísticas.

* Un enfoque sistémico y descolonizador: Su propuesta no se queda en lo biológico. Fabiani aboga por un análisis sistémico que integra varios subsistemas: el biológico [B] (el cuerpo y la percepción), el cultural [C] (las creencias y productos culturales), el económico [E] y el político [P]. Esta mirada se vuelve "descolonizadora" al cuestionar los enfoques estéticos hegemónicos y reivindicar las particularidades culturales americanas, buscando respetar tanto la constitución biológica como la cultura de las personas.

* Aplicación a las artes escénicas: La somatoestética también se traslada al estudio del teatro. En sus propias palabras, su interés por "los modos de percibir, los procesos de percepción, las reacciones emocionales y las concepciones culturales" se vincula directamente con el análisis de la experiencia del espectador y la práctica escénica, como lo demuestra su ponencia titulada "Teatro y somatoestética".

* Conciencia ampliada de la expectación: Uno de sus artículos, "Somatoestética. Para una conciencia ampliada de la expectación", sugiere que este enfoque busca transformar la manera de entender la recepción de una obra (teatral, artística o de cualquier otro tipo), poniendo el foco en la experiencia corporal y cognitiva de quien observa.


En resumen, la somatoestética de Fabiani es una invitación a pensar la experiencia estética desde una perspectiva integral que conecta el cuerpo, la cultura, la política y la economía, con el objetivo de construir una mirada más amplia y crítica. Si te interesa profundizar en alguno de estos aspectos, sus publicaciones en la revista del Instituto de Estudios Culturales y Estéticos (IECE) son la fuente principal para ello.



Comentarios a propósito de las dos últimas consultas.

Realicé la que iba a ser la única consulta respecto de mis trabajos. Como olvidé tomar el enlace realizado en la primera, hice una segunda pensando que obtendría el mismo resultado. Para mi sorpresa, no fue así; de ahí la diferencia entre ambas y las propongo para que el lector considere las diferencias.

Por otra parte debo señalar que lo que se cita como subsistema [B] (biológico) en las comienzos de mis indagaciones, hace ya un tiempo lo cambié por subsistema [Bp] (biopsicológico). Considero que el lector comprenderá sin más el cambio.



05 junio 2026

POR UN HUMANISMO, HUMANITARIO (siempre más)

 


Andrea del Verrocchio: Barlolomeo Colleoni (1480-88)

Cuando la admiración por lo artístico nos hace olvidar al asesino.

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Si alguien mata a una persona pueden considerarle un asesino y puede ser juzgado como tal.

Si algunos "lideres" mundiales avalan asesinatos colectivos (matar con armas, matar con sanciones que atentan contra la vida de las personas -privaciones, hambre, sed, envenenamiento por pesticidas...), ¿serán juzgados como asesinos?

Ocuparse de estas cuestiones tiene que ver, ineludiblemente, con reflexionar acerca de un Humanismo, humanitario.

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05 mayo 2026

NUEVA PUBLICACIÓN: "SOMATOESTÉTICA: propuesta para nueva disciplina

 



Ver texto completo en:


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En DeepSeek, sintéticamente, se resumió:

Últimos trabajos sobre somatoestética [Consulta DeepSeek 1º de mayo 2026]

Hasta el momento, los últimos trabajos disponibles del investigador Nicolás Luis Fabiani sobre somatoestética corresponden al año 2025.

Fabiani ha estado desarrollando y consolidando este concepto en dos artículos consecutivos publicados en la IECE Revista Digital . A continuación, un resumen de sus publicaciones más recientes sobre el tema:

Título | Publicación | Año | Temática Principal | 

"Somatoestética. ¿Estético o artístico?" IECE Revista Digital Nº 20 | 2025 | Continuación de la reflexión sobre la somatoestética, profundizando en los fundamentos de la disciplina y la distinción entre lo estético y lo artístico.

"Somatoestética: ¿una nueva disciplina?" IECE Revista Digital Nº 19 | 2025 |

Sienta las bases para definir el campo disciplinar de la somatoestética, adoptando una perspectiva sistémica.

¿Qué es la Somatoestética para Fabiani? Para el autor, este concepto busca ir más allá de los enfoques tradicionales de la estética, que a menudo se centran en el arte o la belleza . Más que solo la vista: La somatoestética resalta que nuestra percepción no es únicamente visual. Involucra la complejidad de nuestros procesos perceptivos en su totalidad, incluyendo otros sentidos como el tacto, el oído y el olfato, así como las emociones .

Un enfoque sistémico: Fabiani propone analizar la experiencia estética dentro de un sistema más amplio que incluye subsistemas biológicos, culturales, económicos y políticos. Esto significa que la forma en que percibimos el mundo no puede desligarse del contexto social, histórico y corporal en el que vivimos .

Raíces filosóficas: Este interés surge de su trabajo previo sobre el concepto original de *aisthesis* (sensación, percepción) en autores como Aristóteles, contrastándolo con la "filosofía del arte" que dominó la Estética a partir de Hegel. También se nutre de los aportes de la neuroestética, que conecta el arte y la percepción con una base biológica.


Si deseas profundizar en estas ideas, la forma más directa sería buscar los números 19 y 20 de la IECE Revista Digital en plataformas académicas como Academia.edu, donde su autor comparte sus trabajos . Espero que esta información te sea de gran ayuda. Si te interesa algún otro aspecto de su obra, no dudes en consultarme. DeepSeek


14 marzo 2026

POR UN HUMANISMO, HUMANITARIO


PARA  REFLEXIONAR

Acerca de las falsedades que encubren los relatos malintencionados. Un Humanismo, humanitario fundamenta una mirada penetrante que propende a desvelar verdades. 


Teología desde Abajo - Teología de la Liberación

https://www.facebook.com/hashtag/ignacioellacuria


Al Siervo de Dios Ignacio Ellacuría se le llamó "comunista" muchas veces, casi siempre como acusación y nunca como descripción honesta de sus pensamientos afines a la Teología de la Liberación y su opción Preferencial hacia los más pobres. En los años más duros de la guerra salvadoreña, el término “comunista” funcionó más como arma ideológica que como categoría analítica: servía para deslegitimar, silenciar y, finalmente, justificar la muerte. Ellacuría fue una de sus víctimas.

Sin embargo, Ellacuría no fue comunista, ni se adscribió al marxismo como sistema político o como horizonte último de sentido. Fue crítico del materialismo reductivo, del ateísmo estructural presente en muchos regímenes socialistas y del autoritarismo que negaba libertades fundamentales. Desde su perspectiva cristiana y filosófica, ningún sistema que sacrifique la dignidad humana puede asumirse sin una crítica radical.

Lo que sí hizo (y esto fue imperdonable para muchos) fue reconocer el valor del marxismo como herramienta de análisis social. Él sostuvo que ciertas categorías marxistas ayudaban a comprender la realidad histórica de los pueblos empobrecidos, a desenmascarar las estructuras de opresión y a nombrar con claridad la explotación y la injusticia. Usar el marxismo como mediación analítica no significaba convertirlo en una fe ni en una ideología totalizante. Para él, el marxismo podía iluminar aspectos de la realidad, pero no podía sustituir al Evangelio ni convertirse en criterio último de verdad.

El centro del pensamiento de Ellacuría no fue nunca la disputa entre capitalismo y comunismo, sino una pregunta mucho más incómoda: ¿qué sistema histórico hace posible la vida digna de las mayorías empobrecidas? Desde ahí, su crítica fue especialmente severa con el capitalismo realmente existente en América Latina, no por razones ideológicas, sino porque producía pobreza estructural, exclusión, violencia y muerte, y además lo hacía muchas veces envuelto en un lenguaje cristiano. Para Ellacuría, esa alianza entre fe y opresión constituía una de las formas más graves de pecado histórico.

Por eso denunció con fuerza el anticomunismo religioso, al que consideraba una ideología de encubrimiento. En nombre del anticomunismo -decía- se justificaron dictaduras, desapariciones, masacres y el asesinato sistemático de campesinos, catequistas, religiosas y sacerdotes. El comunismo fue convertido en un enemigo absoluto para evitar que se cuestionaran las verdaderas causas del sufrimiento del pueblo: la concentración de la riqueza, el poder militar, la oligarquía y la injerencia imperial.

Frente a los modelos enfrentados de su tiempo, propuso una alternativa profundamente evangélica: la civilización de la pobreza. No como exaltación de la miseria, sino como un proyecto histórico donde la sobriedad solidaria, la justicia estructural y el cuidado de la vida humana estuvieran por encima del lucro y del poder. Esta propuesta no nacía de Marx, sino del seguimiento de Jesús y de la contemplación histórica de los pueblos crucificados.

Que Ellacuría fuera acusado de comunista dice menos de él que de la época en que vivió. Fue señalado porque defendió a los pobres como sujetos históricos, porque denunció al ejército y a la oligarquía, porque se negó a separar la fe de la historia concreta. En contextos de violencia estructural, decir la verdad suele ser interpretado como subversión.

Ignacio Ellacuría fue asesinado el 16 de noviembre de 1989, junto con otros cinco jesuitas de la UCA y dos mujeres, en San Salvador. Fue asesinado por vivir y anunciar el Evangelio desde la justicia, la defensa de los pobres y la denuncia profética de la violencia estructural.

El título “Siervo de Dios” es el primer grado oficial en un proceso de canonización. Indica que la Iglesia ha abierto formalmente su causa y reconoce que su vida y su muerte están siendo estudiadas como testimonio ejemplar de fe cristiana.

En el caso de Ellacuría, la causa no se lleva de manera individual, sino junto con sus compañeros jesuitas mártires de la UCA: Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López, Joaquín López y López, Juan Ramón Moreno.

El proceso avanza lentamente, en parte por la complejidad histórica y política del caso, pero su testimonio es ampliamente reconocido en la Iglesia latinoamericana, en la Compañía de Jesús y en el pensamiento teológico contemporáneo.

Más allá del proceso canónico, para muchos pueblos de América Latina (y muy en sintonía con lo que tú misma trabajas desde la teología liberadora) Ellacuría ya es un referente de santidad encarnada, de fe pensada desde la historia y vivida hasta las últimas consecuencias.




29 enero 2026

IECE REVISTA DIGITAL Nº 20 DICIEMBRE 2025

 

¡NUEVA PUBLICACIÓN!

 

ACABA DE APARECER EL Nº 20 DE NUESTRA 

IECE Revista Digital  (diciembre 2025)






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Separata

Somatoestética. ¿Estético o artístico?

 

Nicolás Luis Fabiani

 

En el presente artículo me propongo seguir reflexionando sobre la somatoestética y su concepto a partir del trabajo publicado en el número anterior de IECE Revista Digital Nº 19, julio de 2025. En él sentaba algunas bases a tomar en cuenta para recortar un campo disciplinar en el que propongo seguir avanzando a todos aquellos que manifiesten interés en el mismo. En lo que a mí me concierne, como planteaba en sus últimos videos Enrique Dussel con respecto a la escritura de su Estética de la liberación, no creo disponer de tiempo vital más que para exponer algunas líneas de investigación, o más modestamente, algunas ideas, no ya estudios o teorías como corresponderían concebirse. Valga.

 

La somatoestética

 

Antes de responder el interrogante sobre “estético o artístico” espero que el lector aguarde hasta avanzar un poco más en el presente trabajo. Un poco de paciencia, por favor.

Destacaba en el artículo citado anteriormente que “la somatoestética refiere al cuerpo humano, al organismo, un sistema biopsicológico en el que se procesan estímulos y reacciones ante ellos.” Por otra parte, partía de la consideración de un ser humano en tanto biosistema.  Asimismo, atendiendo a una consideración más general, adoptaba el punto de vista sistémico, considerado en muchos de mis trabajos y enfocado en discernir con mayor claridad algunos conceptos.

Dicho así, podemos ensayar, ante todo, el enfoque sistémico atendiendo a aquello que refiere al organismo. Cito de aquel artículo: “Partamos entonces de lo siguiente: a) “los organismos son quimiosistemas autocontrolados y semiabiertos” (Bunge, Epistemología: 102) o “los organismos son cosas y, más particularmente, sistemas concretos.” (Bunge, Tratado de filosofía, Vol. 4: 2012, p. 124); b) somos biosistemas, a la vez que formamos parte de un sistema social (que incluye los mencionados subsistemas [E] económico, [P] político, [C] cultural.”

Así pues, ¿en qué se diferencia mi enfoque, muy especialmente, de otras aproximaciones a la Estética? En primer lugar en lo que pareciera aún repercutir, en aquellos, la concepción hegeliana, tal como es conocida a partir de la publicación de la Introducción a sus Lecciones de Estética:

 

“A la vista de lo inadecuado, o, mejor dicho, de lo superficial de este nombre, se intentó forjar otros, como, p. ej., calística. Pero también éste se muestra insuficiente, pues la ciencia que proponemos considera, no lo bello en general, sino puramente lo bello del arte. Nos conformaremos, pues, con el nombre de Estética, dado que, como mero nombre, nos es indiferente, y, además, se ha incorporado de tal modo al lenguaje común que, como nombre, puede conservarse. No obstante, la expresión apropiada para nuestra ciencia es «filosofía del arte», y, más determinadamente, «filosofía del arte bello».” (Hegel, 1989: 7)

 

Y bien, me aparto, como ya alguna vez señalé, tanto de “filosofía del arte” como consideraciones acerca de lo “bello” y de la “Belleza”. Por lo menos en lo que concierne al enfoque biopsicológico [Bp]. Y si acaso me ocupo de arte prefiero hacerlo del plural artes y desde un punto de vista cultural [C].

Por otra parte, algo más respecto de la propuesta de Hegel: “no le es enteramente adecuado el nombre de estética, pues «estética» designa más exactamente la ciencia del sentido, del sentir…”  Precisamente en trabajos anteriores adopté el concepto de aisthesis (de allí estética) referida a los sentidos, basándome en Baumgarten, alguien a quien Hegel eludía nombrar cuando mencionaba que “la escuela wolffiana debía convertirse en una disciplina filosófica en aquella época en que en Alemania las obras de arte eran consideradas en relación a los sentimientos que debían producir…” (Hegel, 1989: 7)

 

Respecto de la belleza Umberto Eco señalaba: “Este libro -se refiere a la Introducción a la Historia de la belleza- parte del principio de que la belleza nunca ha sido algo absoluto e inmutable, sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el país...” [14] Volveré más adelante sobre estas cuestiones referidas a la Belleza y aun hasta la distinción hegeliana entre lo bello natural y lo bello artístico.  (cf. Dussel, lo que llama “belleza física o natural”)

 

La somatoestética tiene que ver, pues, con los sentidos, con los procesos perceptivos y más, en tanto somos biosistemas. Debo señalar que, en mis primeras aproximaciones a nuevos enfoques, me centraba en la neuroestética. En adelante, al considerar que el cerebro es un órgano más en nuestra constitución, y que el sistema nervioso también es un más de esa constitución, adopté somatoestética para denominar esta disciplina que deberá considerarse de aquí en más como tal. Soma y aisthesis y, si se quiere, los sentidos como puertas de acceso para los procesos perceptivos y emotivos que se originan al abrirse esas puertas. Caben aquí las precisiones que adopta Shusterman quien, por caminos distintos del mío, adopta la denominación “somaestética” respecto de somatoestética como propongo. Adopto el prefijo somato en relación con otros usos ya habituales; somatología, somatoestesis, somatosensorial, y otros. Pero vayamos a las precisiones. Además de los sentidos “individuales” (como denomina el autor citado a los cinco sentidos “familiares”), señala: “Les sens somesthésiques sont généralement divisés en extéroceptifs (liés à des stimuli extérieurs au corps et ressentis sur la peau), proprioceptifs (venus de l’intérieur du corps et portant sur l’orientation de parties du corps les unes par rapport aux autres, et sur l’orientation du corps dans l’espace) et viscéraux, ou intéroceptifs (dérivant d’organes internes et généralement associés à la douleur).”[1] (Shusterman, 2010: 17)

Por su parte, señala Bunge, “todos los organismos están sometidos a dos tipos de control: el interno y el ambiental, o autorregulación y regulación externa.” p. 135 ¿Qué cabe esperar entonces? Obviamente no estamos aislados, de ahí que toda “información”, que llegue externa o internamente esté relacionada con esta autorregulación. Lo que implica procesos sumamente complejos respecto de aquellas consecuencias de las que podamos ser conscientes[2]. De ahí que no sea tan simple, desde el punto de vista biopsicológico, lanzar una exclamación tal como ¡qué belleza!. Y menos aún que sea universalmente válida.

 

 

Estética y sistemismo

¿Acaso pretendo destruir la habitual concepción de la Estética? Entiendo que no. “Lo que importa, señala Bunge, no es destruir la tradición, sino promover su evolución” (Bunge, 2002: 71).  Es verdad que mi propuesta somatoestética tiene que ver con un enfoque biopsicológico, científico. Pero no se puede borrar la historia de la Estética desde el punto de vista cultural. Eso sí, ¡quede claro que la ciencia es parte de nuestra cultura! Por cultura me estoy refiriendo aquí a un enfoque desde las, digamos, ciencias sociales: la historia, la filosofía, la economía, la política. Cuanto ha sido escrito sobre la Estética como rama de la filosofía es parte de nuestra cultura; tanto como de su historia, de su relación con las artes, la economía, la política. Esto corresponde al sistemismo (o al “sociosistemismo respecto de la sociedad, dado que sostiene que ésta es un sistema compuesto por subsistemas (la economía, la cultura, la organización política, etc.) y que tiene propiedades (tales como la estratificación y la estabilidad política) que no posee ningún individuo” Bunge 326. Porque estas relaciones hay que considerarlas, ¡y muy seriamente! (valga el imperativo). Así, “en lugar de descartar por completo nuestro legado filosófico, debemos enriquecerlo.” Bunge p. 326  Pasemos a otro tipo de consideraciones más relacionadas con el título de este artículo.

 

Artístico en lugar de estético

 

Estamos muy acostumbrados a aplicar el adjetivo “estético/a” a aquello que consideramos bello. Vale decir: creemos que lo estético tiene que ver con la belleza y también con una calificación positiva de alguna cosa. Hasta afirmamos que algo puede ser estéticamente feo, o mejor, que puede ser estéticamente bello o feo. Podemos buscar justificaciones para tan alocados juicios (volver a la cita de Umberto Eco). Y por cierto podemos discutir acaloradamente con quienes se opongan a esos, nuestros implacables juicios. Intolerancia.

Si tomáramos en cuenta cuanto se dijo sobre somatoestética nos daríamos cuenta que aplicar estético [Bp, biopsicológico] en lugar de artístico ([C], cultural) debe analizarse cuidadosamente a qué nos referimos. No son lo mismo los procesos orgánicos que los juicios culturales, por cierto. Y sin embargo no nos cuidamos de su diferencia. Hasta volvería a los griegos para distinguir techne (τέχνη) de aisthesis (y del latín ars). Algunos ejemplos tomados casi al azar pueden servir al respecto: el “llamado movimiento estético” (Gombrich, 1995: 533); “El utilitarismo estético” Hauser, 612; el “quietismo estético” (Id. 593): “forma estética autónoma” (id. 66); “la educación estética” (id. 447) y aquí plantearía la duda entre educación artística y/o estética: ¿a qué se aludiría en un caso y en otro?; etc. etc. Afirmaría, pues, que todo cuanto se relaciona con los sentidos [Bp] es estético, sea o no artístico.

 

Con el debido respeto por la enorme obra de Enrique Dussel tomaré un texto de su autoría para reflexionar sobre él y señalaré las diferencias pertinentes que ayudarían a explicitar mejor, quizá, mi propuesta. El texto en cuestión es Siete hipótesis para una “Estética de la liberación”. No podré extenderme en la totalidad de este texto tanto por razones de espacio cuanto de contenido. Esto último precisamente relacionado con “estética” y “liberación”. Esto requiere un análisis exhaustivo que, estimo, consideraré en un próximo trabajo. Pero quede claro que no se trata aquí de un simple juego de reemplazar “estético/a” por “artístico/a”.

Ante todo debo señalar algunas coincidencias en cuanto a estética. Coincidimos en el punto de partida, la aisthesis, en tanto “apertura de la subjetividad humana ante las cosas reales que nos rodean”, “apertura estética al mundo y a las cosas”, pero, en mi caso, sin que tenga que ver con lo bello o la Belleza. Asimismo me parece plausible la distinción entre siguiente la afirmación: “los diversos aspectos de la estética física o natural (forma, color, sonido, olor, etc.) se desarrollan en una estética cultural”, y no así que parta “de la propiedad física subsumida como bella en el mundo”, que “la despliega constituyendo un fenómeno humano donde la belleza alcanza nuevos modos de su manifestación.” La objeción sobre la belleza ya la consideré, pero por razones de espacio dejaré estas consideraciones para otro trabajo en preparación.

Tomaré ahora algunos ejemplos allí donde se menciona “estética” (o estética/o) y caben mis puntos de vista. Unos pocos serán suficientes para mi propósito actual. En primer lugar donde se afirma que en la “totalidad cultural la estética juega un papel fundamental.” Si bien tenemos un amplio desarrollo en cuanto a la relación de la estética y las artes (y la Belleza), sin negarla, es precisamente aquí donde hay que establecer la especificidad del campo somatoestético, no ya de aquel de la estética tradicional. Entonces, por un lado este nuevo campo y, por otro, el punto de vista cultural relacionado con las distintas artes y concepciones culturales de las distintas nociones de belleza (las bellezas, por mejor decir).

Respecto de intención estética (aisthesis, para Dussel), desde el punto de vista de la somatoestética se debe considerar ésta última, en parte como no intencionada. Vale decir la necesidad de tomar en cuenta todos esos procesos no conscientes que se desencadenan más allá de aquellos estímulos de los que sí tenemos consciencia.

En algunos casos cabrá aplicar “somatoestético/a”, también como adjetivo y tal como se aplica “estético/a”, aunque no en el mismo sentido.

Por fin, de lo que se trata es de “liberar” a la estética (en rigor, a la somatoestética) de su estrecha relación con las artes, relación que, como se ha señalado, se establece en el subsistema cultural, y eventualmente seguirá manteniéndose de acuerdo con el tradicional uso de estético/a consagrado por el uso y por su alusión a lo “bello”.

Un breve elenco de reemplazos sería al siguiente: Allí donde se menciona “obra estética” obra artística (obra de arte); “colonialidad estética” → colonialidad artística; “campo estético” → campo artístico; “cultura estética” → cultura artística. Basten estos ejemplos para resumir. Dejo al lector la tarea de otros reemplazos en el texto citado de Dussel.

 

 

Para no perder el rumbo: hacia una somatoestética y la liberación

 

La reflexiones anteriores no atendieron a meros juegos lingüísticos: artístico/a en lugar de estético/a, usos que relacionan la estética con valores culturales sometidos a los constantes cambios y a su relatividad. Aquí presento un breve anticipo que abre el tema futuro. La somatoestética, como vengo señalando, se relaciona con el subsistema Cultural [C] o, desde un punto de vista sistémico, cómo se podrá considerar esa relación en cuanto exploración y tarea para la investigación. Se apunta a un campo de investigación de complejos procesos en los que lo investigativo se antepone a cualquier juicio valorativo. Si es bello o no, si es bueno o malo, etc., etc. está lejos de ser un requisito de ineludible valoración. Se trata de procesos, un objeto de estudio. Pero, y esto importa para lo que se viene mencionando como “estética de la liberación”, ya no será un estudio sobre la naturaleza, las obras de artes (o culturales), sino los procesos que tienen que ver con seres humanos más allá de cualquier raza, cultura, convicción política. En definitiva esas consideraciones acerca de aquellos otros subsistemas, aun cuando, insisto, sus relaciones pueden ser de sumo interés.

Entonces, no se trata ya de una “liberación” de una cultura que somete a dependencia a una u otras, sino una liberación en tanto esos procesos somatoestéticos son compartidos por los seres humanos. Y aquí puede postularse una universalidad[3] que, por lo menos, desde el punto de vista de la liberación, nos permite avanzar más allá de liberar a una cultura de la colonialidad en la que pudiera encontrarse sumergida. Y esto, subrayo, no es una abstracción, sino la concreción de un humanismo, humanitario[4], finalidad última a la que apelo, por lo menos hasta donde alcanza mi limitada capacidad de comprensión.

 

 


 

Imagen: Fernando Botero:

La dama reclinada

Foto Diario La Capital (MdP)

 

 

Bibliografía

 

Bunge, Mario; Ardila, Rubén (2002) Filosofía de la psicología. México, Siglo XXI Editores, S. A.

Dussel, Enrique (2020) Siete hipótesis para una “Estética de la liberación”. Madrid, Ed. Trotta.

Fabiani, Nicolás Luis ()

Gombrich, E. (1995) Historia del Arte. México, Ed. Diana.

Hauser, A. () Historia social de la literatura y el arte.

Hegel, G. (1989) Lecciones sobre la estética, Madrid, Ed. Akal

Shusterman. Richard (2010) Conscience soma-esthétique, perception proprioceptive et action.

https://www.academia.edu/34773683/Conscience_soma_esthétique_perception_proprioceptive_et_action

 



[1]     Los sentidos somaestésicos son generalmente divididos en exteroceptivos (relacionados con estímulos exteriores al cuerpo y que se experimentan sobre la piel), propioceptivos (que provienen del interior del cuerpo y que se vinculan con la orientación de las partes del cuerpo relacionadas unas con otras  y con la orientación del cuerpo en el espacio) y viscerales o interoceptivos (que derivan de los órganos internos y generalmente se asocian con el dolor). La traducción me pertenece.

[2]     Cabría pensar también la distinción reacción/respuesta, así como también atracción/repulsión.

[3]     Universalidad que no significa que dado un determinado, estímulo la respuesta será la misma en cualquier ser humano.

[4]     La coma entre humanismo y humanitario quiere establecer una pausa significativa: humanismo sí, pero humanitario.


Fuentehttps://www.blogger.com/blog/post/edit/3208829275190641463/9205841378397107177# 



Ver el artículo en: iecedigital.blogspot.com 

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Exponía en estas Jornadas:


"Cualquiera de las intervenciones que se hicieron en el paisaje ¿fue o no consensuada en comunidad? Ese consenso, si existió ¿fue unánime o de simple mayoría? ¿Debió respetarse el disenso? ¿Cómo? Por supuesto que estos interrogantes no derogan cualquier intervención que modifique el paisaje. Pero estas reflexiones sobre estética y paisaje (natural y urbano) adquieren una importancia más allá de una “estética de lo lindo”, por no decir de lo bello. Y por esta razón la consideración estética importa mucho más que el mero maquillaje de un pequeño jardín o un simple ornamento urbano. Hasta cabría una reflexión ética. ¿O no somos responsables?"

Reflexiones que hoy siguen vigentes para la ciudad de Mar del Plata, ante la destrucción, cada vez más acentuada, de su paisaje natural y de su patrimonio histórico-arquitectónico. 







Estas preguntas no son, obviamente, válidas únicamente para Mar del Plata.  Y, como he propuesto más de una vez, merecen un enfoque sistémico. Enfoque que, en tanto presupone consideraciones políticas y económicas, necesariamente implica una reflexión Ética que, como tal, no elude la consideración de una praxis.

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